Gauff: “Es bastante surrealista cómo te cambia la vida en cuestión de segundos”
Cuestión de segundos y de bolas de partidos. Las dos que salvó Cori Gauff este viernes para meterse en 4R de Wimbledon. “Es una locura”, confesó.
Con 15 años, Cori Gauff no es consciente de lo que está consiguiendo en Wimbledon. Superar la fase previa, ganar a Venus Williams, confirmar sus aspiraciones en el partido siguiente y, por último, salir vida de la tercera ronda tras salvar 2MP. Una locura, como ella misma señala. Sin embargo, la estadounidense confesaba su enfado en sala de prensa al enterarse de que sus hermanos estaban esta noche en Miami en un concierto de Beyoncé y Jay-Z. “Cuando los he visto en Instagram me ha dado mucha rabia, ellos sabían que quería ir”. Un coste de oportunidad del que seguro, dentro de unos años, ni se acordará. Antes de enfrentarse a Simona Halep el próximo lunes, estas fueron las reflexiones de la auténtica revelación del torneo.
Puntos de partido en contra. “Lo único que pensaba era que tenía que intentarlo. No podía jugar empujando, no lo sé. Realmente, para ser honesta, simplemente salí ahí fuera y esperé que la pelota entrara en la cancha, estoy feliz de ver que el desafío haya resultado así de bien. Luego en el punto de la victoria me pasó la bola por encima de la cabeza, solo estaba deseando que se fuera un poquito más, por favor, fuera de la pista. De repente me he visto saltando porque no podía creerlo. Ha sido un encuentro muy largo que por fin ha terminado, aunque soy joven y tengo mucha energía. Estoy acostumbrada a jugar incluso dos partidos al día en el circuito junior”.
El slice, nuevo golpe en su repertorio. “Tuve que golpear muchas veces con ese golpe, así que lo primero que quiero es agradecer a mi entrenador, JC, por obligarme a hacer todos esos ejercicios previos. Él sabe que los odio, pero hoy me fueron muy útiles. También gracias a Courtney, por mandarme tantos golpes cortados hoy en el entrenamiento. No bastaba simplemente con golpear la pelota, había que cortarla”.
El momento del 5-2 abajo. “Estaba caminando por la pista y la verdad es que no estaba nerviosa. Empecé a pensar lo que estaba pasando, estaba jugando en la Pista Central de Wimbledon, una de las pistas más sagradas del mundo. Con 5-2 abajo sabía que todavía podía defenderme, solo necesitaba mantener mi servicio y romper si saque, luego ya veríamos lo que pasa”.
Expectación en su partido. “Estoy feliz de que tanta gente haya disfrutado viéndome jugar. Incluso cuando estaba con los puntos de partido en contra, la multitud estaba detrás de mí. Eso es algo que realmente supe apreciar durante el partido. Es un locura. Recuerdo antes de ganar a Venus, estar entrenando tranquilamente y un niño venir a pedirme una foto. Tras el partido con Venus, todo el mundo estaba allí gritando mi nombre. Es bastante surrealista cómo la vida te cambia en cuestión de segundos.
Consejos externos. “Mis padres solo me dicen que mantenga la calma, que me concentre porque el torneo todavía no ha terminado. La noche de los partidos sí que lo estuve celebrando, pero al día siguiente volví a entrenar con normalidad. Ahora mismo estoy deseando que llegue mi próxima ronda contra Simona, a quien la he visto mucho jugar”.
Gestión mental. “Realmente no soy una persona que crea en el destino, soy de las que piensan que tú puedes cambiar tu propio destino. Hay veces que el destino tiene por qué guardarte algo bueno, a veces el destino puede ser malo. Intento no pensar mucho en el destino o lo que sea, si pienso en estas cosas mi cabeza ser hará mucho más grande. Siempre he escuchado a la gente decirme ‘Vas a hacer esto algún día’, ahora sé que si me relajo nada de eso va a pasar. Siempre he tenido confianza en mí misma, aprendí que soy capaz de muchas cosas y lo vengo demostrando durante todo el torneo”.
De momento, $200,000 de premio: “No puedo comprarme un coche porque todavía no puedo conducir, así que no sé. Odio gastar el dinero, para ser honesta. Quizá compre algunas sudaderas de mi marca favorita, sudaderas con capucha, me encantan. Mi madre prohibió comprarlas durante dos meses porque cada semana llegaba alguna nueva a casa. En casa no puedo llevarlas porque hace mucho calor, pero fuera me encanta”.