Garbiñe Muguruza luchará mañana por ser la única española en poner sus pies en la tercera ronda del torneo de Wimbledon después de que Carla Suárez haya puesto fin a su participación este miércoles en un partido gris y sin alegría del que se aprovechó Shuai Peng para dominarlo (6-2, 6-2) y no dar apenas oportunidades a su rival. La hierba vuelve a representar un factor poco amable para la canaria que cierra esta primera gira de verano sin grandes resultados y ya con la cabeza preparada para competir en Estados Unidos de cara al último Grand Slam de la temporada.
Algo había en el ambiente que se respiraba cierto aire a tropiezo. Quizá fuera la situación de volver a tener el último turno de la jornada, con la pesadez que eso conlleva durante tantas horas previas. Quizá fue el cambio de pista, debido a que Paire y Herbert no aseguraban un resultado cerrado y la noche amenazaba con ofrecer dos horas más de visibilidad. Quizá fuera esa lesión de Carla que todavía no le deja estar al 100% o quizá fuera una rival inspirada como Peng que vio una buena oportunidad para dar un pasito más y amarrar un billete de mucho valor para la tercera ronda del certamen. Bueno, quizá fuera todo lo anterior y es que no era el día para que la española nos mostrara su mejor tenis.
Ya el primer set se rompió a los cinco juegos, cuando con 2-2 la china rompió el servicio de la canaria y a partir de ahí puso el listón tan alto que nadie pudo acceder a él. No haría más juegos en esta manga la española, firmando Peng una pequeña exhibición de cómo se deben hacer las cosas sobre hierba: defendiendo cuando toca y atacando cuando la situación lo requiere, sin ansiedad ni prisas, con la función totalmente controlada. Faltaba algo de garra, algo de intensidad en las piernas y la raqueta de Carla, dos ingredientes que si no aparecían pronto, la derrota estaba prácticamente vista para sentencia.
Esperábamos una reacción en el segundo set pero lo que llegó fue una segunda estocada de la china en el tercer juego de la reanudación. Quiebre y, lo que más duele, confirmación con su saque. El ritmo de bola no solo era superior, sino que era casi impracticable para la canaria. Bola tras bola el daño de una sobre la otra se acentuaba y así fue como llegó el segundo break definitivo. Un partido que de haber sido en tierra batida hubiera tenido un desenlace y, sobre todo un trayecto muy distinto, pero estábamos en Londres. Esto es Wimbledon y aquí se premia la agresividad y la determinación. Victoria merecida para Shuai Peng que se medirá a Simona Halep en tercera ronda. Respecto a Carla, descanso esta semana y a recargar las pilas para la segunda parte de la temporada.

