El encordador de Zverev desvela asombrosos secretos del alemán con sus raquetas

El flamante campeón de Roland Garros tiene una sensibilidad extrema a los cambios de tensión y un ritual difícil de sostener para sus encordadores.

Diego Jiménez Rubio | 13 Jun 2026 | 18.00
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Alexander Zverev, rituales con raquetas. Foto: gettyimages
Alexander Zverev, rituales con raquetas. Foto: gettyimages

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Detrás de cada victoria en el circuito ATP existe un trabajo invisible que rara vez ocupa titulares. Entrenadores, fisioterapeutas, preparadores físicos y, por supuesto, encordadores forman parte de un engranaje imprescindible para que los mejores jugadores del mundo puedan rendir al máximo nivel. En el caso de Alexander Zverev, ese trabajo adquiere una dimensión especialmente llamativa.

Martin Mann, uno de los encordadores que trabaja habitualmente con el alemán en los torneos ligado a la marca Head, ha desvelado algunos detalles sorprendentes sobre la relación que mantiene el número tres del mundo con sus raquetas. Sus palabras dibujan el retrato de un jugador extremadamente meticuloso, capaz de percibir diferencias mínimas en la tensión del cordaje y de exigir modificaciones constantes incluso durante el desarrollo de un partido.

Alexander Zverev y su obsesión por jugar con raquetas recién encordadas

Si algo distingue a Zverev de muchos otros profesionales es su necesidad de utilizar raquetas recién salidas de la máquina de encordar.

"Sascha es un cliente bastante especial porque le gusta que sus raquetas estén realmente frescas, recién salidas de la máquina", explica Mann. Esa exigencia provoca que el ritmo de trabajo sea especialmente intenso durante los partidos. Según relata el encordador, el alemán comienza los encuentros con una raqueta recién preparada y la reemplaza apenas siete juegos después.

"La rotación es muy alta, especialmente en los partidos, porque quiere una raqueta recién salida de la máquina en cada cambio de bolas. Empieza el partido con una raqueta nueva y, después de siete juegos, recibe la siguiente".

A partir de ese momento, la dinámica continúa prácticamente durante todo el encuentro. Zverev suele solicitar nuevas raquetas cada nueve juegos, buscando mantener unas sensaciones idénticas durante toda la competición.

En un deporte donde los márgenes son mínimos y cada detalle puede marcar la diferencia, el alemán parece haber llevado esa búsqueda de la perfección hasta límites muy poco habituales.

La tensión del cordaje de Zverev: cambios de apenas 0,1 kilos

Sin embargo, la parte más sorprendente de la entrevista no está relacionada con la frecuencia de los cambios, sino con las modificaciones que solicita en la tensión del cordaje. Mann asegura que Zverev es capaz de percibir variaciones prácticamente imperceptibles para la mayoría de jugadores.

"Intencionadamente cambia muy a menudo la tensión en apenas 0,1 kilos porque dice que es así de sensible y que nota las diferencias". El encordador explica que estas modificaciones suelen estar relacionadas con factores como la temperatura ambiente o el desgaste progresivo de las pelotas.

"Cuando la temperatura aumenta o cuando se cambian las bolas, muchas veces recibimos raquetas directamente desde la pista para realizar pequeños ajustes". Las cifras concretas que maneja el alemán reflejan hasta qué punto controla este aspecto de su equipamiento. "Puede pedir que una raqueta esté encordada a 20,8 kilos en un lado y 21,8 kilos en el otro".

Hablamos de variaciones mínimas que para la inmensa mayoría de aficionados y muchos tenistas, incluso, resultarían imposibles de detectar, pero que Zverev considera relevantes para mantener las sensaciones que busca en cada momento del partido.

La confianza entre Zverev y su equipo técnico

Más allá de las especificaciones técnicas, la entrevista también deja entrever el grado de confianza que existe entre el jugador y quienes trabajan a su alrededor. Mann explica que conoce perfectamente las rutinas del alemán y que la comunicación con el entorno del jugador es constante, especialmente a través de su padre, Alexander Zverev Sr.

"Conozco sus rutinas en los días de entrenamiento porque es su padre quien se comunica directamente conmigo". Esa relación ha permitido construir una dinámica de trabajo muy precisa con el paso de los años. "Existe una comprensión mutua de sus necesidades. Sé lo que espera de mí y él sabe que puedo proporcionárselo".

El encordador reconoce que muchas veces necesita reorganizar completamente su jornada para poder responder a las peticiones de última hora del alemán.

"Si le pido que me llame cuarenta minutos antes o que me deje una raqueta para el día siguiente, entiende perfectamente el proceso. Eso nos da una base común para trabajar con mucho éxito juntos y facilita las cosas tanto para mí como para Sascha y todo su equipo. Es parte de la rutina habitual. Evidentemente, hacemos todo lo posible para que sea viable. Siempre supone un desafío, pero me gusta".

Las declaraciones de Martin Mann ofrecen una interesante mirada a uno de los aspectos menos visibles del tenis profesional. Mientras el público se centra en los golpes, la táctica o los resultados, jugadores como Alexander Zverev buscan ventajas competitivas en detalles aparentemente insignificantes. Y si algo queda claro tras escuchar a su encordador es que, para el alemán, una décima de kilo en la tensión del cordaje puede ser tan importante como un revés bien ejecutado en el momento decisivo.