Hay días en los que una montaña se interpone entre las intenciones y las realidades. Feliciano López tuvo uno de esos días en la tercera ronda de Roland Garros 2017 y la montaña fue un auténtico coloso como Marin Cilic. El croata recibe suspicacias y recelos de los aficionados por su gran irregularidad pero las sensaciones que está transmitiendo en este torneo son más que notables. Otrora campeón junior en París, el de Medgujorge no cuenta con el cartel de favorito y eso es algo que puede beneficiarle para avanzar con paso firme pero también sigilo.
Los nubarrones con los que amaneció París fueron el preludio de lo que ocurriría en el tenis del toledano. La bola corría muy poco y Feliciano no encontró las armas para inquietar a un Cilic muuy bien plantado en la pista. El break inicial del toledano no fue más que un oasis en el desierto por el que caminaría durante todo el encuentro. Bajos porcentajes de primeros servicios e incapacidad para golpear con profundidad y potencia con el drive fueron los factores que hicieron a Feli ir siempre a remolque.
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No es un jugador el español cuya máxima fortaleza sea la defensa, y menos ante un jugador tan inspirado como estuvo Cilic hoy. Hubo conatos de reacción en el inicio del segundo set y alguna oportunidad de break en el tercero, pero no se podía luchar contra la imposible. Unas molestias en el cuello fueron la sentencia final para no dar margen de esperanza a la épica por parte del español.
Nada que reprocharse en todo caso Feliciano López, que ha cuajado un buen papel al llegar a tercera ronda en una superficie que no es la suya, y menos aún a su edad. Se sigue viendo con ilusión y capacidad por competir con los mejores al toledano, que sigue acumulando aparicione en Grand Slams y entrando en la historia como uno de los jugadores con una carrera más longeva y regular.
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Por su parte, Marin Cilic promete ser un hueso muy duro de roer. Ya en la segunda semana, donde ha llegado sin dejar escapar ni un solo set, el croata tendrá como rival al ganador del duelo entre Kyle Edmund y Kevin Anderson. Ha venido a París a dar un nuevo golpe sobre la mesa y si está en buen momento ya se sabe de lo que es capaz el croata. Muchas expectativas puestas en él en Roland Garros 2017.

