Stan Wawrinka respira. El suizo, en su primer 'match ball' en estas Finales ATP, ha logrado derrotar en dos mangas, 7-6 7-6, al croata Marin Cilic, realizando un partido inteligentísimo de principio a fin, curando sus propias heridas y abriéndolas en el lado croata para cosechar una victoria de enorme valor, tras una primera jornada en la que sufrió uno de sus apagones ante Kei Nishikori. El triunfo, muy marcado por el planteamiento previo desde el banquillo, reconforta el ánimo del número 3 de cara a su último duelo del grupo, ante el número 1 del mundo.
Demostrando los recursos de un jugador que se adapta al medio, Wawrinka sale a pista con un enfoque meridiano y de doble sentido. Mirándose a sí mismo, construye un encuentro de intercambio largo, de mucha defensa y bolas altas, intentando recuperar el timing completamente extraviado en su primer encuentro. Tocando más y más bolas, usando la derecha liftada y combada, que rara vez utiliza, y tirando de posiciones retrasadas y mucho revés cortado, Stan lleva al terreno de lo mental a Marin Cilic, un pegador tan certero como irregular.

Como acierta en repetir ante Berdych, el suizo cede la iniciativa y corta la pelota ante un jugador de gran envergadura, que sufre con efectos diferentes y que pierde la paciencia en encuentros más elaborados. Esa supuesta inferioridad en la propuesta, lleva a Wawrinka a serenarse, salvando bola de set en contra y llevándose un primer tie break desde la defensa. Se ve al suizo conectar una bola más, con globos defensivos, defensas muy retrasadas y contragolpes continuos. Cilic lleva la iniciativa pero no tanto el acierto, irregular por el riesgo asumido.
Ambos jugadores de ataques frontales, pero enfrentados desde planes tan dispares en el día de hoy, el segundo set es una sucesión de batallas. La librada por ambos desde el plano táctico, la de mantener sus servicios en el arranque, misión no conseguida por ninguno, y la que libra Cilic consigo mismo, cuando debe remar para encontrar la llave del set definitivo. Con el ánimo recobrado, señalando la sien como síntoma de recuperación, Wawrinka vuelve a competir desde la inspiración. Mira una y otra vez a su mentor, que ha cincelado un encuentro tácticamente formidable, para ayudar a Stan a soñar con las semifinales, tras repetir en la segunda muerte súbita lo visto en el parcial de apertura. Stan Wawrinka, sin ser 'Stanimal', también sabe ponerse el traje de camuflaje.

