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Djokovic sobrevive al 103º del mundo

Tremendamente sufrida victoria del número uno ante el francés Stephane Robert (35 años, 103º del mundo) por 7-5 y 7-5, que ha hecho bailar por momentos al serbio.

Novak Djokovic salvó el primer escollo en el Masters 1000 de Roma merced a su victoria por 7-5 y 7-5 ante el galo Stephane Robert, que desde la posición 103 del mundo y ya en el ocaso de su carrera con 35 años, le ha puesto las cosas muy difíciles al indiscutible líder de la clasificación mundial. En el primet set un break postrero le sirvió al serbio para llevarse la manga pero en el segundo tuvo que sudar tintta china, esperar a que amainara el chaparrón de tenis brillante y muy inspirado de Robert para recuperar un break en contra y repetir el resultado del primer set.

Lo que aparentaba ser una primera toma de contacto con Roma apacible y cómoda para el número uno del mundo se iba a convertir en un arranque incómodo y muy nervioso. Sin apenas opciones de quiebre en contra, el francés Robert, sacaba con eficacia y desplegaba un tenis fluido y sin mucha elaboración, ante un Djokovic en una versión bastante más parecida a lo visto ante Vesely en Montecarlo que en Madrid.

Robert demostraba que no tenía nada que perder. Y se vio perfectamente cuando servía para mantenerse en el set. ¿Le iba a temblar la raqueta? En absoluto. Se marcaba un juego en blanco pegando ganadores por aquí y por allá y permitiéndose el lujo de hacer bailar en la red al serbio con un angulito de revés de cine. Pero Djokovic no dejaría que el set se fuera al desempate, terreno a buen seguro pantanoso. Finalmente rompía y además en blanco el servicio del veterano tenista galo que no tuvo el mismo acierto en ese juego que en el anterior al saque, Djokovic ponía el broche por 7-5 a una complicada primera manga.

En la segunda manga Robert se soltó definitivamente y para bien del espectáculo. Desplegó un repertorio de golpes majestuoso, digno del mismo Roger Federer. Dejadas de resto, golpetazos desde el fondo tremendos, saque y subida a la red. Todo un arsenal de winners que llevaron al tenista galo a ponerse break arriba tras los tres primeros juegos de la segunda manga. Djokovic simplemente no podía creer lo bien que estaba jugando su semidesconocido rival. Se mantuvo paciente y esperó su oportunidad de recuperar el terreno perdido. Cosa que haría en el octavo juego. Ahí Robert hizo un juego muy fallón, al estilo del último servicio del primer set.

Perdida la ventaja, el francés no se vino abajo y siguió desesperando a Djokovic con un juego típicamente de su país, muy variado, improvisando al máximo e incomodando al número uno. Pero como ocurriera en la primera manga, en el momento de la verdad se acabó deshaciendo el cuento de hadas que estaba viviendo y los errores le condenaron. Djokovic, como era de esperar estuvo al quite, y aprovechó su ocasión para cerrar el encuentro por un doble 7-5, a pesar de que en el último juego falló un remate clarísimo que amenazaba con complicarle la vida. Tras este verdadero susto, Djokovic se medirá al vencedor del Bellucci-Mahut en octavos de final.