Roland Garros arranca en unos días. Aunque ahora se compite en Roma, la cabeza piensa en París. Se decide el orden de los cabezas de serie mientras terminan de encajar las piezas del rompecabezas. Nadal, que depende de sí mismo en el Foro Itálico para llegar a la capital de Francia como cuarto cabeza de serie y evitar así un terrible cruce de cuartos de final ante Djokovic o Federer, pisará la arena de la Philippe Chatrier sin esa condición histórica de hombre indestructible. La lesión y el estado de Novak mantienen la balanza del favoritismo pareja por primera vez en mucho tiempo.
Al margen del binomio formado por Djokovic y Nadal, un elenco de nombres de primera línea aspirarán también a romper los pronósticos establecidos en el segundo Grand Slam del curso. Federer, Ferrer y Murray -si finalmente compite en París-, son los elegidos para pelear por un título que difícilmente tendrá un ganador distinto a esos cincos hombres.
Novak Djokovic - La prematura derrota en Madrid ante Grigor Dimitrov hizo saltar las alarmas. Pese a firmar un sobresaliente inicio de temporada ganando nuevamente el Abierto de Australia, el balcánico no ha superado los octavos de final en tres de los últimos cinco Masters 1000 disputados. En su lado de la balanza, sin embargo, reside un arma capaz de derribar cualquier obstáculo: Djokovic ha sido el único jugador capaz de tumbar a Nadal en Montecarlo desde 2003, cortando una racha de ocho títulos consecutivos sumados por el manacorense. Ese golpe al corazón asestado semanas atrás en Mónaco fue un aviso para Roland Garros. El número uno del mundo lleva dos años obsesionado con ganar el único Grand Slam ausente en sus vitrinas, el único que le falta para terminar de formar parte de la historia. Bien lo saben en el vestuario todos los que han visto cómo se preparaba para tolerar la tierra. Bien lo sabe la prensa que le escuchó proclamar su anhelo de victoria en París minutos después de conquistar el título en Melbourne. Bien lo sabe Nadal, derrotado por el tenista serbio en los tres torneos más importantes de la gira europea de arcilla preparatoria para Roland Garros: Montecarlo, Madrid y Roma. Allí, en París, tendrá lugar la última prueba. Solo una persona ha sido capaz de ganar a Nadal al mejor de cinco mangas: Robin Soderling en 2009. Palabras mayores para el tenista que más opciones tiene de batir al español en Roland Garros.
Rafael Nadal - Cinco títulos (Sao Paulo, Acapulco, Indian Wells, Conde de Godó y Madrid) y dos finales (Viña del Mar y Montecarlo) trazan la hoja de ruta desde que el balear retornase a la competición en Chile en el mes de febrero. Nada mal para un jugador que ha afirmado competir con molestias reiteradamente. Cuando en París afronte el desafío de abrazar su octava Copa de los Mosqueteros deberá resolver varias incógnitas. Por una parte, el formato de la competición -al mejor de cinco mangas- pondrá a prueba su condición física. Nadal, que en 2013 todavía no ha disputado partidos de semejante exigencia pero acumula más de una treintenta de duelos en sus piernas, no compite en un torneo del Grand Slam desde que perdiese en la segunda ronda de Wimbledon el año pasado ante Lukas Rosol. Por otra parte, Novak Djokovic. Demostrado ha quedado que el español ha sido capaz de tumbar a todo tipo de rivales sin importar los siete meses de inactividad. Arrasó a Ferrer en Acapulco y sufrió para derrotarle en Madrid, pero terminó levantando los brazos en ambas ocasiones. También inclinó a Federer y a Del Potro durante el Masters 1000 de Indian Wells, en la superficie menos amable con sus condiciones. A París llegará como nunca imaginó tras la lesión mas importante de su carrera: a lomos de una inercia ganadora que le permite aspirar a todo.
Roger Federer - Ubicado actualmente fuera de los diez mejores jugadores del año, la clasificación utilizada para elegir a los ocho maestros que competirán en Londres en noviembre por el último cetro del curso, el suizo decidió parar 53 días tras caer en los cuartos de final de Indian Wells ante Rafael Nadal. Ausente en los Masters 1000 de Miami y Montecarlo, Federer volvió al circuito en Madrid y fue sorprendentemente eliminado por el japonés Kei Nishikori. Irregularmente brillante, el helvético, al que antes le costaba mantener una línea uniforme durante los torneos, pena ahora de esa estabilidad durante los propios encuentros. Esa fórmula de diseñar y configurar el calendario pensando en los grandes torneos y protegiendo sus 31 años funcionó siempre. Ahora, tras pasar los primeros meses de la temporada en blanco, muchos se cuestionan si Federer sigue estando preparado para ofrecer un alto nivel de tenis durante las dos semanas que dura un Grand Slam. Que es capaz de llegar a la segunda semana nadie lo duda. Si está preparado para superar dos partidos de alto nivel (cuartos de final y semifinales, por ejemlo) es un enigma. Pese a todo, dudar de Federer es dudar de uno de los mejores jugadores de la historia. Quizá París no sea el escenario más favorable para levantar otro grande, pero su talento impide cerrar la puerta a esa opción.
David Ferrer - Desperdició una bola de partido ante Murray en Miami que le habría otorgado el segundo Masters 1000 de su carrera. Luego, con la herida aún abierta, viajó a Barcelona y fue eliminado prematuramente en la ronda inaugural del histórico Conde de Godó ante Tursunov. Esa imprevista circunstancia le llevó a aceptar una invitación para disputar el torneo de Oeiras, donde cedió en la final ante Wawrinka. Hasta qué punto ha podido afectar aquella derrota frente al escocés en Florida, la más dura de su carrera según proclamó Ferrer después, es una incógnita. Pero algo está claro: David, acostumbrado a levantarse tras encajar duros golpes, es uno de los candidatos a llegar lejos en París. Una probable condición de cuarto cabeza de serie le dejaría el camino muy despejado hasta unas hipotéticas semifinales. Cuidado con el español. Solo un torneo grande le separa de una carrera dorada. Es ahora o nunca.
Andy Murray - Jamás ha ganado un título sobre arcilla y su preparación para el segundo Grand Slam de la temporada ha estado muy lejos de rozar un buen nivel. Superó una ronda en Montecarlo, dos en Madrid y se retiró en Roma en su estreno tras estar al borde del abismo, remar para hacer suya la segunda manga y abandonar antes de que la bola comenzase a bolar en el parcial definitivo frente al español Marcel Granollers. Luego, en rueda de prensa, dijo que era improbable su presencia en Roland Garrros. Hace dos años en París quedó a una victoria de alcanzar la final, pese a no poseer ninguna corona sobre polvo de ladrillo. En algo coincide mucha gente del mundo de la raqueta: los jugadores y técnicos dicen que tiene aptitudes para triunfar en tierra batida. La realidad, sin embargo, indica que Roland Garros es el Grand Slam que más lejos tiene Andy de sus manos.

