El australiano, que se estrenó con victoria en Nueva York, dejó unas palabras que demuestran la feroz autoexigencia que requiere un deporte como el tenis. El testimonio es, como mínimo, impactante.
La leyenda estadounidense, fanático de la figura de Federer desde sus inicios, subraya cuál fue aquel primer partido donde se dio cuenta de que el suizo sería un jugador muy diferente a los demás.
El argentino, que sufrió de varios problemas en las muñecas, le ha aconsejado en primera persona de cómo tratar su lesión.
La estadounidense detalla las modificaciones que ha hecho en su mecánica de servicio y que empiezan a dar resultados y habla de la gran confianza y calma que siente en este US Open.