McEnroe recuerda el momento en que Federer dio el gran salto: “Ahí encontró otra marcha”
La leyenda estadounidense, fanático de la figura de Federer desde sus inicios, subraya cuál fue aquel primer partido donde se dio cuenta de que el suizo sería un jugador muy diferente a los demás.
Para analizar la carrera completa de Roger Federer es necesario haberla seguido en su totalidad. De esto puede presumir John McEnroe, que además guarda una buena amistad con el campeón suizo.
Aprovechando que la figura de Roger Federer ha estado en boca de todos estos últimos días con su ingreso en el Hall of Fame, el estadounidense no ha querido perderse una cita y se le ha visto participar prácticamente en todos los actos relacionados con el tema. También tuvo tiempo para pasar por la mesa de Tennis Channel a comentar sus impresiones sobre el legado del helvético.
McEnroe situó el punto de inflexión en Wimbledon 2003, cuando Federer todavía estaba buscando la manera de transformar su enorme talento en resultados. El americano recuerda un partido de octavos de final ante Feliciano López en el que el suizo no parecía encontrarse bien físicamente ni mentalmente. Por entonces, incluso había cierta percepción de que podía ser demasiado vulnerable cuando las cosas se complicaban.
McEnroe señala en qué momento Federer se convirtió en leyenda
“Parecía que estaba buscando una salida en lugar de una entrada”, recordó McEnroe. Sin embargo, aquel Federer fue capaz de sobreponerse, competir pese a no estar al 100% y descubrir una nueva dimensión de su juego. “Se dio cuenta de que tenía otra marcha, no solo por su habilidad, sino también por su mentalidad”, explicó.
A partir de ahí, la puerta se abrió de par en par. Federer conquistó aquel Wimbledon, el primero de sus 20 Grand Slam, y comenzó una carrera que acabaría convirtiéndolo en uno de los grandes iconos de la historia del deporte. McEnroe, además, destacó una característica que considera excepcional: la capacidad del suizo para combinar una técnica extraordinaria con una manera única de entender el espectáculo. “Es el jugador más bello que he visto jugar al tenis”, afirmó, situándolo incluso por encima de su admirado Rod Laver.
El estadounidense también puso en valor la capacidad de Federer para adaptarse. El suizo modificó su raqueta, buscó golpear antes y realizó ajustes tácticos para poder competir contra Rafael Nadal y Novak Djokovic. Para McEnroe, esa evolución fue imprescindible para prolongar su carrera al máximo nivel. Pero su legado no termina en los resultados.
McEnroe considera que Federer disfrutaba de absolutamente todo lo que rodeaba al tenis, ya fueran viajes, ruedas de prensa, aficionados, entrenamientos y, por supuesto, la competición. Una pasión que, según él, explica que siga tan vinculado al deporte después de su retirada. “Es un ser humano magnífico y un absoluto crédito para nuestro deporte”, sentenció McEnroe.