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La polémica que pasó desapercibida en el Bencic-Putintseva: ¿por qué no fue descalificada la suiza?

Fernando Murciego - 2 sept 2026
La polémica que deja el Bencic-Putintseva: ¿por qué no fue descalificada la suiza? Fuente: Getty

Belinda Bencic se despidió este martes del US Open después de caer ante Yulia Putintseva por 4-6, 7-5 y 6-3, pero su eliminación dejó una imagen que ha pasado mucho más desapercibida de lo que debería. En el segundo set, después de perder su servicio, la suiza perdió los nervios y golpeó una pelota con enorme violencia hacia la grada. El lanzamiento alcanzó a un espectador, que quedó visiblemente sorprendido, mientras Putintseva reclamaba inmediatamente una decisión al juez de silla.

La pregunta es inevitable: ¿por qué no fue descalificada? La respuesta está en la propia aplicación del reglamento. Aunque pueda parecer que lanzar deliberadamente una pelota hacia el público debería suponer automáticamente la expulsión, no es así. La descalificación depende, entre otras circunstancias, de las consecuencias de la acción. En este caso, el espectador alcanzado no sufrió una lesión y el juez de silla decidió no llegar al extremo del default, limitándose a una advertencia.

Una regla que vuelve a abrir el debate

La situación recuerda inevitablemente al famoso episodio protagonizado por Novak Djokovic en el US Open 2020. El serbio fue descalificado después de golpear una pelota hacia el fondo de la pista y alcanzar a una juez de línea, que tuvo que recibir atención médica. Aquella lesión fue determinante para la decisión.

La diferencia con lo ocurrido ahora con Bencic es precisamente esa, que el espectador no resultó aparentemente herido, circunstancia que permitió al árbitro interpretar la acción como una conducta sancionable, pero no merecedora de expulsión. Putintseva, de hecho, no dejó pasar el episodio y exigió explicaciones desde el otro lado de la pista.

La kazaja, que acabaría remontando para eliminar a la cabeza de serie número 12, parecía reclamar que la acción tuviera consecuencias mayores. El debate, sin embargo, queda abierto. Aunque el reglamento permita distinguir entre un lanzamiento peligroso y uno que provoca una lesión, la imagen de una pelota viajando a toda velocidad hacia la grada después de un ataque de frustración vuelve a poner sobre la mesa una cuestión incómoda: ¿debería ser suficiente con que nadie resulte herido para evitar una descalificación?