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Borg diseña al tenista perfecto utilizando solamente jugadores de su época

Fernando Murciego - 22 oct 2026
Bjorn Borg diseña el tenista perfecto con jugadores de su generación. Fuente: Getty

¿Qué tendría el tenista perfecto de una de las épocas más apasionantes de la historia del tenis? ¿El saque de un bombardero estadounidense? ¿La volea de un genio irrepetible? ¿El físico de una leyenda sueca? Björn Borg lo tiene bastante claro. El extenista sueco, uno de los grandes iconos de este deporte, ha elegido las mejores armas de sus contemporáneos para construir al jugador ideal de su generación. 

Una combinación de talentos que, de haber coincidido en una misma persona, habría resultado prácticamente imbatible.

Borg, ganador de once títulos de Grand Slam y protagonista de algunas de las rivalidades más memorables de los años setenta y principios de los ochenta, se prestó al juego repartiendo sus elecciones entre cuatro nombres fundamentales de aquella época: Roscoe Tanner, Jimmy Connors, John McEnroe y Guillermo Vilas. Curiosamente, también reservó un lugar especial para sí mismo, consciente de que su extraordinaria condición física fue una de las grandes claves de su dominio.

De Tanner a McEnroe: así es el tenista perfecto de Bjôrn Borg

Para el apartado del saque, Borg se decantó por Roscoe Tanner. El estadounidense, famoso por la potencia de su servicio y por su capacidad para conseguir puntos directos, fue uno de los grandes sacadores de su generación. En la devolución, en cambio, la elección fue Jimmy Connors, un jugador agresivo, incansable y capaz de castigar al rival desde el primer intercambio.

La volea tenía un dueño indiscutible para el sueco: John McEnroe. Su sensibilidad, sus reflejos y su extraordinaria capacidad para encontrar ángulos imposibles lo convirtieron en uno de los mejores especialistas de todos los tiempos en la red. Para el físico, Borg no necesitó mirar fuera de casa, eligió su propia fortaleza, aquella resistencia que le permitió sobrevivir a partidos interminables y dominar sobre todo en Roland Garros y Wimbledon.

El revés fue el único apartado en el que compartió protagonismo, repartiendo el mérito entre Connors y él mismo. Para cerrar su selección, Borg escogió la derecha de Guillermo Vilas, otro de los grandes referentes del tenis mundial de aquellos años. Una alineación de leyendas que también dibuja el retrato de una época dotada de personalidades opuestas, estilos reconocibles y rivalidades que ayudaron a convertir el tenis en un espectáculo global.