Saltó la sorpresa en Doha. Jannik Sinner hace las maletas después de caer ante un renacido Jakub Mensik, que posiblemente jugó su mejor partido desde su título en Miami, y confirma que no está pasando por su mejor momento. El italiano volvió a mostrar los mismos síntomas que en su derrota ante Novak Djokovic en el Open de Australia y se acaban las opciones de un posible duelo con Carlos Alcaraz el sábado. Mientras que el checo, con su saque por bandera, muestra su candidatura al título tras hacerse con la victoria por 7-6(3), 2-6, 6-3.
Unos minutos después de ver a su compañero de generación y máximo rival llevar a cabo otra remontada más, Jannik Sinner salía al ruedo en la pista central de Doha con el objetivo de seguirle el ritmo a Alcaraz y de cruzarse en una deseada final. Pero antes de pensar en el español, el número dos del mundo tenía en frente a un Jakub Mensik que sorprendió a inicios del año pasado con ese título en Miami, pero que, desde entonces, se desinfló.
Mensik da la sorpresa y se carga a Sinner en Doha
El checo tiene el objetivo en este 2026 de encontrar la regularidad necesaria para codearse con los mejores tenistas del mundo. Si bien está en su mejor posición en el ranking ATP (13º), todavía tiene que dar un salto más en su tenis y en su confianza, así que tenía una oportunidad de oro ante Sinner.
Y parece que así lo entendió el joven de 20 años, que salió muy sereno, muy fiable con su servicio y reventando la bola cuando le era posible, con estos ingredientes le era imposible a Sinner dominar el duelo, que no terminaba de estar del todo cómodo. Su cara así lo reflejaba y su tenis no fluía como nos tiene acostumbrados.

Incluso tuvo un momento de máximo peligro cuando tuvo que levantar una bola de break con 4-3 en contra. Pero allí mostró su resiliencia con un saque directo y un passing paralelo que le hacían pasar ese mal trago. El problema era que Mensik con su saque seguía siendo inabordable y, cuando no era su servicio, era su derecha.
Ninguno de los dos podía rascar mucho al resto y ante esta situación se llegó al tie break donde, sorprendentemente, Sinner se precipitaba en un punto sin mucha complicación y Mensik, excelso con su saque, no lo dejó escapar para poner el 7-6 en el marcador. Saltaban las alarmas en Doha, el número dos estaba contra las cuerdas y, lo peor de todo, su tenis no le acompañaba.
Reacción en el segundo set
Se volvió a ver al Sinner falto de ideas y sin soluciones ante un jugador que le estaba sabiendo aguantar los intercambios, como ocurrió en el Open de Australia con Novak Djokovic. Ni su derecha ni su revés estaban siendo profundos y agresivos. Un pronóstico nada bueno para un tenista que lleva dos años dominando el circuito con puño de hierro.
Y todo podía ir mucho peor porque iniciaba el segundo set con una bola de break en contra que consiguió neutralizar. Fue en ese momento donde desapareció su característica inexpresión para soltar un ‘Let’s go’ y apretar con fuerza el puño.
Quizás ese fue el punto de inflexión del de San Candido, que empezó, poco a poco, a encontrar una versión más costumbrista, con bolas más profundas y dominando los intercambios. Empezó a soltarse y Mensik no lo vio venir, que con dos dobles faltas seguidas cedía el servicio por primera vez en el duelo.
Intentar jugarle de tú a tú a Sinner conlleva un desgaste físico que el checo empezaba a acusar. Espabilaba a tiempo el italiano, que seguía gritando cada punto importante que se llevaba, frenaba la sangría, recuperaba sensaciones y se hacía con el segundo set por 6-2.
Volvía a las andadas en el tercero
La lógica y la historia apuntaban a un tercer set muy a favor de Sinner, pero Mensik, que estaba jugando un auténtico partidazo, rompía las quinielas de nuevo y rompía en el primer juego del parcial definitivo. Teniendo en cuenta la facilidad con la que el checo sacaba sus servicios, la situación empezaba a ponerse muy complicada para el número dos del mundo, que, después de su resurrección en el segundo set, volvía a las andadas en el tercero.
El marcador mostraba un 4-2 a favor de Mensik y la sensación que reinaba en la pista central de Doha es que, más que remontarlo Sinner, solo lo podía perder el checo. Si bien el italiano sabe jugar en los momentos de presión, Mensik, que fluía por la pista y desbordaba confianza, impidió cualquier tipo de remontada y se hacía con una sorprendente, pero merecida victoria por 7-6(3), 2-6, 6-3.
Se marcha Sinner con las mismas dudas con las que llegó y con la necesidad de reencontrarse con su tenis para Indian Wells y Miami, mientras que Mensik, con su versión mostrada hoy, vuelve a ilusionar como no lo hacía desde hace un año.

