Había pasado mucho tiempo sin noticias de Martina Trevisan, pero su ausencia de nueve meses tenía un motivo de peso. La que fuera Nº18 mundial allá por 2023 tuvo que pasar por la mesa de quirófano debido a una lesión en el talón que prácticamente no le permitía ni caminar. Hace unas semanas por fin pudo vestirse otra vez de corto, para ganar un partido en el WTA 125 de Bastad y esta semana hacer lo mismo en el WTA 125 de Roma.
Más allá de los resultados, que acabarán llegando, la actual #283 anda cerca de cumplir los 32 años, pero por su cabeza todavía no pasa la retirada. En una entrevista con fanpage.it podemos escucharla hablando de cómo superó la lesión, de lo mucho que echaba en falta la competición y de cuáles son los objetivos que se marca a estas alturas de su trayectoria deportiva.
Vuelta tras nueve meses
“Estoy encantada de regresar al circuito, no podía aguantar más. Desde el día después la intervención quirúrgica, toda mi determinación y toda mi energía estuvieron dirigidas hacia este momento, el del regreso. Trabajé muy duro durante todos estos meses, luchando para regresar lo antes posible a las pistas. Cuando por fin lo he conseguido, después de tanto tiempo ausente, la sensación es de la haber vuelto a casa”.
Una lesión compleja
“El problema del talón me hizo imposible, ya no solo jugar, sino también caminar normalmente en las fases más agudas. Probé todo tipo de tratamientos y terapias para evitar la cirugía, ya que esta me obligaría a parar varios meses. Al final me di cuenta de que era la única solución definitiva, así que por fin puedo decir que me he quitado un peso de encima, ya que jugar con el síndrome de Haglund es tremendamente desequilibrante desde el punto de vista emocional. Nunca sabes cuando te dolerá, así que esto afecta directamente a tu concentración”.
El tenis por televisión
“Lo que más eché de menos es el ambiente que únicamente puedes respirar en los torneos, un aire de adrenalina, emoción, ganas de ganar y motivación para dar lo mejor de ti. También echaba de menos esa tensión positiva que notas antes de saltar a la pista, esas mariposas en el estómago que te acompañan mientras recorrer el pasillo y que explotan una chispa de felicidad cuando golpeas la primera bola del partido”.
La parte menos buena del tenis
“No eché de menos las polémicas, los ataques gratuitos y las amenazas que cada día recibimos de los haters y apostadores. Es un problema del que se habla mucho, así que prefiero no detenerme en algo sobre lo que no tenemos control, solo derramaría energía positiva. A día de hoy es un hecho que las redes sociales han abierto la puerta a la violencia, es lo más alejado que existe del mundo del deporte”.
Sigue teniendo objetivos por cumplir
“En general, no me gusta vivir en el día a día, creo que para un deportista profesional es casi imposible hacerlo. Cada gesto, cada entrenamiento y cada acción que haces está dirigida a un objetivo. Ese objetivo puede ser ganar un partido, ganar un trofeo, lo que sea pero siempre sacando lo mejor de ti. Esto no significa que no disfrute de cada momento, esto al final es el resultado del trabajo duro diario. Los sueño nunca se revelan, de lo contrario no se hacen realidad”.
Admiración por Jannik Sinner
“Es un chico extraordinario, no podemos dejar de animarles por ese tenis tan selecto y afilado que ofrece cada vez que pisa la pista. Quien le acusa de tener un estilo de juego poco emocionante, probablemente nunca haya cogido una raqueta. Ver jugar a Sinner, reconociendo cómo hace que parezca fácil todo lo que hace, incluso los gestos más complejos, es una alegría para los ojos y el corazón. Y no lo digo solo como aficionada, sino también como tenista profesional que conoce cómo algunos reveses que salen de su raqueta son directamente una bofetada a las leyes de la física”.

