Cahill y el recuerdo de la final de Roland Garros: "Un partido así lo llevas contigo toda tu carrera"

El entrenador de Sinner confiesa como fueron los instantes después de la dolorosa derrota de su pupilo ante Alcaraz y no cierra del todo la puerta a seguir trabajando con el italiano.

Andrés Tomás Rico | 19 Jun 2025 | 11.12
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Cahill y el recuerdo de la final de Roland Garros: "Un partido así lo llevas contigo toda tu carrera". Foto: Gettyimages
Cahill y el recuerdo de la final de Roland Garros: "Un partido así lo llevas contigo toda tu carrera". Foto: Gettyimages

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Pasan los días y todavía en la mente de muchos aficionados al tenis sigue aquella histórica final de Roland Garros entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. El español salvó tres bolas de partido y remontó dos sets en contra para hacerse con su segundo título de Roland Garros, su quinto Grand Slam, y dejar para el recuerdo una de las mejores finales de los últimos años. Pero si toda la alegría se la llevó el murciano, la tristeza y el dolor cayeron en el lado del italiano y su equipo. La imagen de Alcaraz, celebrando con los suyos con lágrimas de emoción, contrastan con la de Sinner, con la mirada perdida en el banquillo y al borde del llanto. Pero así es el tenis y así es la vida.

No solo sufrió el número uno del mundo el duro batacazo, también lo experimentó su banquillo, siendo uno de ellos Darren Cahill, su entrenador junto a Simone Vagnozzi. El australiano confesó en el podcast de Andy Roddick cómo se vivieron los momentos después de la final en París: "La decepción fue enorme, el silencio absoluto. Jannik estuvo sentado veinte minutos sin decir una palabra y nosotros, uno a uno, le dimos un abrazo. Como entrenador, no puedo pedir más. Fue un partido de tenis brillante y serio, con un gran respeto entre los dos. Fue un verdadero honor estar allí", aseguró en unas declaraciones recogidas por Ubitennis.

Cahill profundizó en el sentimiento de decepción en el que se encontraba su pupilo y confeso que una derrota como esa tarda en cicatrizar, pero a la vez puede ayudar: "No había nada que decir. Después de todo lo que había dado en el campo, era justo dejarle a solas con sus pensamientos. Se le escaparon algunas lágrimas, no solo a él. Fue duro para todos. Debo decir que incluso horas más tarde, todavía no lo había asimilado. Y nunca lo hará. Un partido así lo llevas contigo toda tu carrera, pero puede convertirse en un punto de inflexión".

Orgulloso de como luchó su jugador hasta el final

Tanto él como el resto del equipo están muy orgullosos del nivel mostrado por el número uno del mundo, que fue una máquina en los dos primeros sets, y a pesar de no fallar las tres bolas de partido, no se rindió y siguió metido en el partido hasta el final: "Después de Roland Garros me sentí muy orgulloso de él. Todo el equipo estaba increíblemente orgulloso, no sólo por cómo jugó, sino también por cómo se comportó, por cómo luchó en el set decisivo. Incluso en la forma en que habló después del partido, demostró una madurez increíble".

Pero la defensa de su jugador no terminó ahí: "Jannik tiene una ética de trabajo increíble, una gran resistencia en momentos de presión y sabe cómo manejarla. Siempre mantiene una gran calma en la pista. Es un solucionador de problemas y le gusta hacer muchas preguntas. Tiene mucha curiosidad por saber cómo puede mejorar, qué necesita para crecer, y no le asusta asumir riesgos. Creo que su conciencia es algo realmente especial y es una cualidad fundamental para un gran tenista. Consigue mantener los pies en el suelo, sabe quién es como persona y es muy humilde. No se emociona demasiado tras una victoria y acepta las derrotas con gran respeto. Su madurez es impresionante, ¡En Italia tienen mucha suerte de tenerlo!", asevera.

Además, el australiano no dudó de que Sinner pasará página y alabó su capacidad para sobreponerse a las derrotas: "Tiene una gran conciencia de sí mismo. Entiende la importancia de un partido de tenis, sabe que hay que saber afrontar las victorias y las derrotas más o menos de la misma manera. Y lo hace bien. Tiene una ética de trabajo asombrosa, resiliencia, un propósito bien definido. Le encanta el tenis, piensa jugar hasta los 37-38 años. Tiene una perspectiva diferente: sabe que su carrera puede durar mucho tiempo e invierte para ello. Y esa resistencia, después de París, se pondrá a prueba; no importa si gana o pierde en los próximos torneos: la clave estará en cómo reaccione, en cómo siga empujando".

El que fuera también entrenador de Andre Agassi opina que el italiano utilizará el dolor de la derrota ante Alcaraz para convertirlo en fuerza y motivación: "Creo que nos ayudará a mejorar. Intentaremos aprovechar esa decepción para dar un paso adelante. Jannik ya ha vuelto a empezar. Al día siguiente ya había cambiado de actitud. Por supuesto que no lo ha olvidado, y no lo hará: lo ha superado. Tiene una gran capacidad para dar a cada cosa su justa importancia y sabe el valor que tiene un partido en comparación con la vida real. Hay cosas mucho más importantes que pasan y pasarán que ganar o perder un partido de tenis”.

Cabe recordar que, a pesar del gran nivel mostrado en Roma y París, Sinner viene de un parón de tres meses por el acuerdo de sanción por su positivo en clostebol. Y el hecho de reaparecer en tierra batida, su superficie menos favorita, y el poco ritmo de competición que tendría, hicieron pensar tanto a Cahill como el resto del equipo que la vuelta al circuito sería mucho más lenta y progresiva de lo esperado: "En los primeros entrenamientos antes de Roma, no éramos tan optimistas. Pensábamos: 'esperemos que gane al menos un par de partidos'. En cambio, llegó hasta el final. Una de las cosas sorprendentes de Jannik es que siempre nos sorprende. A estas alturas, se ha convertido en la norma. Nos ha acostumbrado".

Y también desveló las dificultades que tuvieron para poder entrenar durante la sanción, que comenzó el 4 de febrero y concluyó el 4 de mayo. "Durante la inhabilitación, encontrar pistas y compañeros de entrenamiento fue muy complicado. Todo tenía que ser aprobado por la ITIA. Al final, nos entrenamos en una pista de tierra batida proporcionada por un patrocinador, cerca de Montecarlo, pero en aquel momento el tenis estaba casi en un segundo plano. La prioridad era la preparación física".

Durante la entrevista con Roddick, también se tocó uno de los temas que más preocupan a Sinner: la continuidad de Cahill. El australiano confirmó a principios de año que esta sería su última temporada, pero, a pesar de los rumores que sitúan a Carlos Moyà en el equipo del número uno para la próxima temporada, el italiano insiste, tanto de manera pública como privada, para que su entrenador continúe. Y Cahill abre la puerta a seguir.

"Me ha 'apretado' bastante, digamos, pero me divierto demasiado. Este año cumpliré 60 años. A finales de 2025 puede que lo deje, lo hablamos, lo dijo por error en una rueda de prensa en Melbourne. Si lo dejo, será por su bien. A veces, tener una nueva voz, una nueva energía, puede ser bueno. Creo que un nuevo entrenador no le vendría mal, así que el plan sigue siendo despedirnos a finales de año; aún nos quedan muchos meses por delante, ya veremos...", sentenció un Cahill que ya no tiene tan claro dejar de entrenar a un Sinner que, junto a Alcaraz, protagonizaran muchas finales como las de Roland Garros.