Inolvidable encuentro el que mantuvieron en la final de Roland Garros 2025 los dos mejores jugadores del mundo. Jannik Sinner y Carlos Alcaraz honraron al tenis con uno de esos partidos que hacen de este deporte el más bonito del mundo. El resultado final fue de 4-6 6-7 (4) 6-4 7-6 (3) 7-6 (10-2) en favor de un Alcaraz que se erige en un más que merecido campeón.
Sensación de partido histórico, de posible punto de inflexión en la trayectoria de ambos, de tarde inolvidable. Roland Garros 2025 se vistió de gala para acoger la anhelada final entre los dos mejores jugadores del mundo. Carlos Alcaraz defendía el título y Jannik Sinner aspiraba a dar un golpe sobre la mesa en su rivalidad. Se vaticinaba un partido intenso, largo y repleto de matices entre dos hombres llamados a verse muchas más veces las caras en escenarios como este.
El tenis del futuro aterrizó hace unos años en el planeta con los primeros duelos entre estos dos titanes y desde los inicios del primer set, quedó claro que la velocidad de bola en sus duelo está por encima de la habitual. Plantado en el fondo de pista, repartiendo sin misericordia, reduciendo sus errores al mínimo de una manera insultante y respondiendo las propuestas de Carlos, el italiano eludía hasta siete posibilidades de rotura en contra, algo que mermó la confianza del español, aunque más aún lo hizo ver cómo llegaba el contrabreak una vez lograba su anhelada meta.
A partir de ese momento, Jannik elevó aún más su nivel y no se limitó a responder los ataques del murciano, sino que impuso una exigencia que Carlos no pudo aguantar. En un fatídico juego para sus intereses, con un error claro de derecha y una volea fallida que parecía asumible, entregó su servicio en el décimo juego Alcaraz, viendo cómo el trabajo de una hora de partido se iba al traste antes de lo previsto, sin que su buena lectura al resto hubiera tenido el premio esperable.
- Sinner ofreció un nivel memorable de tenis durante todo el partido
Las cosas parecían complicarse aún más para el español en el tramo inicial de la segunda manga, cuando el italiano ponía la directa con un break que materializaba su excelencia en pista. Sin fisuras, con una aceleración desbordante en todos sus golpes y solidez tanto al saque como al resto, el italiano abría una brecha que se encargó de liquidar Carlitos a base de magia y tenacidad. Se llegó a un tiebreak que parecía ser determinante para el desarrollo del partido, y ahí volvieron a emerger los intangibles de muro inexpugnable por parte de Sinner, atinado en situaciones cumbre, mientras Alcaraz se desesperaba por momentos ante la falta de errores de su contrincante.
Tarea titánica la que tenía por delante el español, máxime después de encajar un break de salida en un tercer parcial en el que se vivieron situaciones imposible de imaginar en sus compases iniciales. Y es que Alcaraz reaccionó con furia viéndose al borde del abismo, encadenando cuatro juegos consecutivos merced a una clarividencia supina con su drive y metiendo una gran presión a su rival que, por primera vez en el partido, daba muestras de ciertos titubeos. Sufrió un doloroso imprevisto Carlos cuando sacaba para el set, pero consiguió cerrarlo al set en un juego perfecto que hacía entrar el partido en un escenario apasionante.
- Alcaraz levantó una desventaja de 5-3 0-40 en el cuarto set
Se respiraba la tensión en el ambiente desde los compases iniciales del cuarto set, con ambos jugadores desplegando su mejor versión en una batalla de tú a tú que hacía las delicias de todos los aficionados. Imperó la igualdad hasta un séptimo juego en el que Carlos no estuvo nada fino, siendo incapaz de contrarrestar las embestidas de un Sinner que se situaba break arriba y a dos juegos del triunfo. Se desató la locura absoluta con 5-3 0-40.
Tres bolas de partido para el italiano y entró en combustión Carlos como solo él sabe hacerlo. Dio la vuelta a la situación y se llegó a un tiebreak no apto para cardíacos. Volvió emerger la mejor versión de un jugador que, a sus 22 años, deja bien claro que es una leyenda en ciernes. Dos saques directos, derechas ganadoras increíbles y continuación de la fiesta del tenis en una pista Philippe Chatrier entregada a sus ídolos de ahora y del futuro.
- Las dejadas fueron clave en el triunfo de Alcaraz durante el quinto set
Viento a favor a nivel moral para Alcaraz en el inicio de la quinta manga, que lo impulsaba como si de un potente velero surcando los mares se tratara. No postergó más Carlitos un zarpazo importante al marcador, consiguiéndolo con un break de salida que hizo tambalearse los cimientos anímicos de su contrincante.
Pronto se repuso el italiano, que volvió a embestir con ferocidad desde el fondo de pista, obligando a Carlos a desplegar su mejor tenis para mantener la ventaja. Las dejadas ganaron protagonismo y daban buen rendimiento al español, que fue encontrando la manera de mantener su servicio, no sin sufrimiento. Hasta que se llegó al décimo juego. El español sacaba para el partido y se topó con un Sinner inabordable, que hizo varios milagros, entre ellos una contradejada apoteósica, para igualar el marcador.
El italiano empujaba sin descanso y coqueteó con cerrar el partido al resto, pero el encuentro derivó en un supertiebreak que forma parte ya de la historia dorada del tenis mundial. La magia de Carlos Alcaraz emergió con fuerza inusitada, alcanzando la perfección divina para situarse con una sustancial ventaja que Jannik Sinner se vio incapaz de remontar esta vez. El mejor deporte del mundo, el mayor espectáculo posible tocó a su fin con el español reinando en la tierra parisina. Imaginen cómo será la vida de aquellos a los que no les guste el tenis.

