El tenis siempre ha tenido espacio para jugadores diferentes, pero pocos han representado tan bien ese espíritu como Alexander Bublik. El kazajo atraviesa el mejor momento de su carrera tras alcanzar las semifinales del ATP 500 Rotterdam, tras derrotar a Jaume Munar en un duelo tan exigente como revelador de su nueva versión competitiva. Un triunfo para confirmar una transformación mental que, durante años, parecía imposible en uno de los talentos más imprevisibles del circuito.
La victoria ante el balear no fue una más. Supuso el triunfo número 200 a nivel ATP, un registro histórico que le convierte en el primer kazajo en la Era Open en alcanzar esa cifra. Sin embargo, el verdadero valor de este logro reside en el camino recorrido para llegar hasta él. Bublik, que durante buena parte de su carrera fue señalado por su irregularidad y su tendencia a desconectar en partidos complicados, atraviesa ahora una etapa marcada por el compromiso y una ambición competitiva que antes parecía esquiva.

El mejor momento de la carrera de Bublik
El propio jugador reconoció el desgaste físico que arrastra durante la semana, pero también dejó entrever el cambio de mentalidad que está marcando su temporada. “Estoy muy cansado, pero estoy haciendo un gran esfuerzo porque el momento actual de mi carrera me lleva a querer más”, explicó tras el encuentro. También confesó las dificultades que atraviesa fuera de la pista: “Estoy durmiendo poco en Rotterdam por acabar tarde los partidos, pero me encuentro muy motivado”.
Los números reflejan con claridad esa evolución. Desde el pasado Roland Garros, donde alcanzó sus primeros cuartos de final en un Grand Slam, presenta un espectacular balance de 41 victorias y 11 derrotas. A ello hay que sumar cinco títulos en los últimos meses y una presencia habitual en rondas finales, una regularidad inédita en su trayectoria. Suma 7 semifinales en los últimos 8 meses.
"Hace años me habría dejado ir en este torneo"
Su partido ante Munar fue el ejemplo perfecto de ese crecimiento. Tras quedarse cerca de cerrar el encuentro en dos sets, el kazajo afrontó un tercer parcial en el que cedió un break temprano. En otras etapas de su carrera, ese escenario habría sido el detonante de su rendición. Esta vez ocurrió justo lo contrario. Bublik reaccionó de inmediato y selló la victoria en un tie-break final donde su servicio volvió a ser determinante. “Tuve mucha suerte al final porque saqué de forma increíble”, declaró. “Solo metí primeros servicios en el tie-break, así que supongo que esa fue la clave del tercer set".

Ese desgaste parece haber liberado su creatividad en pista, uno de los rasgos que siempre le han hecho especial. “Estoy haciendo tantas dejadas y jugando tan suelto por ese cansancio. Hace años me habría dejado ir en este torneo”, admitió con sinceridad, dejando claro que su manera de interpretar el tenis ha cambiado profundamente. “Pero estoy realmente cansado; solo necesito encontrar la manera de recuperarme para el partido de mañana”.
El siguiente reto será enfrentarse a Felix Auger-Aliassime, en un duelo que medirá no solo su nivel físico o tenístico, sino también la fortaleza mental que ha construido en los últimos meses.

