La semana del 9 al 15 de febrero de 2026 será recordada en el mundo del tenis. En este mes de febrero, post Open de Australia y previo a Indian Wells y Miami, aparecen diferentes torneos en diferentes superficies y en cada punta del mundo. Desde la pista dura indoor del ATP Rotterdam hasta la tierra batida del ATP Buenos Aires, pasando por el cemento del ATP Dallas.
Estos torneos siempre han dado lugar a sorpresas de tenistas de media tabla o actores inesperados, incluso contando con la presencia de los mejores jugadores en alguno de ellos. Sin embargo, en esta temporada se ha producido un hecho que no ocurría en el circuito masculino desde 1981.
Por primera vez desde 1981 y por tercera ocasión en la Era Open, el primer y segundo cabeza de serie jugarán la final de estos tres torneos ATP. En Rotterdam se verán las caras Félix Auger-Aliassime (1) y Alex de Miñaur (2); en Buenos Aires, Fran Cerúndolo (1) y Luciano Darderi (2), y en Dallas se verán las caras Taylor Fritz (1) y Ben Shelton (2).

Hay que remontarse hasta octubre de 1980 y 1981 para ver una cosa igual en el circuito ATP
Un hito que no ocurría desde octubre de 1981, cuando Ivan Lendl (1) se enfrentó a Brian Gottfried (2) en Viena, Eliot Teltscher (1) jugó contra Balazs Taroczy (2) en Tokio y Peter McNamara (1) ante Vitas Gerulaitis (2) en Melbourne.
Mientras que la primera vez que sucedió fue un año antes, también en octubre de 1980. En aquella temporada, John McEnroe (1) se enfrentó a Phil Dent (2) en Brisbane, Guillermo Vilas (1) con Ivan Lendl (2) en Barcelona y Harold Solomon (1) frente a Shlomo Glickstein (2) en Tel Aviv.
Si bien han pasado más de cuarenta años para que esto sucediera, que el cabeza de serie número uno se enfrente al número dos es algo cada vez más ocurrente en el circuito ATP, sobre todo por culpa de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner en los Masters 1000, mientras que en los Grand Slam, en el último Open de Australia, llegaron a las semifinales los cuatro primeros cabezas de serie, mientras que Jannik Sinner, Carlos Alcaraz y Novak Djokovic lo han hecho en los últimos cuatro Grand Slam.
Habrá que ver si pasan otros 44 años para que vuelva a suceder este hito, pero en un circuito ATP tan competitivo e irregular, a excepción de los tres tenistas de siempre ya comentados, se antoja complicado, como mínimo, que se repita la secuencia de 1980 y 1980.
Sobre todo si se tiene en cuenta el tenis actual, mucho más rápido, veloz e intenso, donde la carencia de táctica y también un calendario tan apretado, que perjudica al físico, imposibilitan en muchas ocasiones ver a los dos mejores clasificados de cada torneo. Solo queda disfrutar de estas tres finales en Rotterdam, Buenos Aires y Dallas, que ya de por sí serán históricas.

