Carlos Alcaraz y Jannik Sinner nos regalaron ayer uno de esos partidos que se recordará durante décadas. Una demostración de fuerza, tenis, coraje, fuerza mental y resistencia que enganchó a espectadores a lo largo de todo el planeta. No solo en España e Italia los datos de audiencias fueron impresionantes, también en Francia, lugar que acogía la final de Roland Garros 2025. En territorio galo, la final entre Carlitos y Jannik tuvo una media de 5,5 millones de espectadores, con un pico de 9,5 millones, y se convirtió así en la final más vista desde que Rafael Nadal y Roger Federer se viesen las caras en 2011. El duelo por el título con mejores números en catorce años, señal inequívoca de que español e italiano arrastran público y enganchan a la gente a consumir este deporte.

