Gauff y el triunfo de la resistencia

La americana consigue su primer Roland Garros, su segundo Grand Slam, en el que fue de menos a más, y aguantó las embestidas de una Sabalenka que empezó siendo un rodillo y terminó desquiciada.
 

Andrés Tomás Rico | 7 Jun 2025 | 18.10
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 Gauff y el triunfo de la resistencia. Foto: Gettyimages
Gauff y el triunfo de la resistencia. Foto: Gettyimages

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Y sin hacer mucho ruido, Coco Gauff. Alejada muchas veces de los focos, sin ser tan espectacular como otras, en silencio, poco a poco, centrada en lo suyo y resistiendo a las embestidas, así se proclamó campeona de Roland Garros 2025. Lo hizo ante una Aryna Sabalenka que terminó desquiciada, quizás muy nerviosa por la presión de una oportunidad histórica. Empezó arramblando la número uno y parecía que la final iba a tener poca historia. Pero ahí estaba Gauff, que fue de menos a más, para ir minando la moral cada vez más de la bielorrusa. Resistió y resistió hasta que al final se hizo con su segundo Grand Slam, su primero en París, tras vencer por 6-7(5), 6-2, 6-4 tras dos horas y 40 minutos de encuentro.

Consigue la número dos del mundo con este ejercicio de resistencia, un título más que merecido. A pesar de su ranking, nunca ha recibido la atención mediática ni de Sabalenka ni de Swiatek. No le preocupó a la estadounidense porque ya sufrió los focos y la exposición cuando se daba a conocer en Wimbledon 2019 con 15 años. Desde entonces picó piedra y se centró en mejorar todos los aspectos de su juego. Y hoy, el esfuerzo y la perseverancia le dan el éxito en París.

Se acabaron las expectativas, las apuestas y las premoniciones. Después de dos semanas intensas de tenis, el cuadro femenino llegaba a su gran final con la número uno y la número dos presentes: Sabalenka y Gauff. 5-5 en el cara a cara, con el último precedente en la final de Madrid, pero con el recuerdo de la victoria de la estadounidense en la final del US Open 2023. Es decir, igualdad máxima.

Sin embargo, apareció un protagonista inesperado que podía marcar el devenir del duelo: el viento. La Philippe Chatrier presentaba una entrada digna de una gran final, pero el tiempo no acompañaba, cielo nublado y amenaza de lluvia, pero el techo estaba abierto, lo que permitía las grandes rachas del viento.

A pesar de ser algo molesto para ambas, Sabalenka aprovechó que restaba en el lado de la pista que menos afectaba y atacó el débil segundo saque de Gauff para romper en el tercer juego del encuentro y poner el 3-1. Una forma de marcar terreno, de sacar pecho y de demostrar que, hoy por hoy, la que manda en el circuito es ella y que atrás queda aquella final del US Open 2023, donde sucumbió ante la de Atlanta.

Sabalenka, un vendaval

Todo le salía de cara a la número uno del mundo, que mandaba en los intercambios, abría ángulos y recurría a las dejadas. Demasiado para Gauff, que no quería desconectarse del partido, pero Sabalenka era todo potencia, todo garra y con un derechazo rompía de nuevo para colocar el 4-2 en menos de 20 minutos de auténtico vendaval. No había duda, quería su primer Roland Garros por lo civil o por lo criminal.

La ventaja de la bielorrusa no significaba que Gauff iba a claudicar, se remangaba la americana, que no quería sufrir una dura derrota como la de Roland Garros de 2023, cuando solo le hizo cuatro juegos a Swiatek en la final,  y aprovechaba un par de regalos de Sabalenka para devolver uno de los dos breaks.

La bielorrusa se empezó a pelear consigo misma

De repente, la actitud de la número uno cambió. Ya no había concentración y seguridad, sino precipitación y reproches. Del dominio al fondo de pista se pasaba a una defensa pobre que hizo meterse de nuevo en el partido a la americana. 4-3, aun con un break de ventaja, pero Gauff ya estaba presente en la final. La irascibilidad de Sabalenka solo iba en aumento, al mismo nivel que crecía la seguridad de Gauff que recuperaba el segundo quiebre e igualaba a cuatro un primer set que tenía prácticamente perdido.

Aun así, algo que tienen las mejores jugadoras del mundo es que, cuando están sufriendo y están contra las cuerdas, sacan adelante los partidos. Fue lo que hizo la número uno del mundo que rompía el servicio de la número dos y sacaba para llevarse set. Aun así no terminaba de estar del todo cómoda, el viento y el empuje de la americana estaban siendo un dolor de muelas. Estaba claro que las dos, más que disfrutar de la final, padecían.

Sabalenka desaprovechó dos bolas de set y Gauff, a la quinta bola de break, ponía el 5-5. Ya no había dominio, solo supervivencia. Y en este estado, la tigresa sacaba sus garras y se lucraba del flojo servicio de la americana para romperle por cuarta vez. Pero las dos eran un flan con su saque, ninguna era capaz de ganar dos juegos seguido y esta primera manga tan loca se iba a decidir en el tie break.

Del dominio al sufrimiento

Ahora sí, la bielorrusa dijo que hasta aquí, que ya había concedido demasiado y ya había sufrido suficiente y, tras un desempate que empezó 0-3 y en su tercera bola de set, se llevaba un primer parcial (7-6(5)) que empezó siendo un baño y terminó siendo un suplicio.

No hubo borrón y cuenta nueva en la segunda manga. La igualdad se mantuvo y con ella las caras largas y la incomodidad de Sabalenka. Mientras que Gauff, impasible, seguía resistiendo y quebraba en el primer juego. Seguía sin encontrar respuestas la número uno, que seguía nerviosa, indecisa y precipitada, y el segundo set se inclinaba a favor de la americana, que volvía a romper y colocaba el 4-1 y poco después se hacía con el set por 6-2.

Todo se igualaba y se entraba en el último set de Roland Garros 2025. Ya no había tiempo para excusas y lamentaciones. Era todo o nada. Y los nervios se apoderaban de la número uno del mundo, más pendiente de dirigirse a su equipo que de encontrar la manera de superar a Gauff. 

Así que la americana, que iba a lo suyo, le rompía el servicio a Sabalenka y se ponía por delante. Cada juego que pasaba se acercaba a su primer Roland Garros. Mientras que la número uno gesticulaba en cada punto, la mirada de la de Atlanta solo mostraba concentración. Ya no solo se dedicaba a meter la bola y a esperar el fallo, sino que iba con determinación hacia el título.

Todo pendía de un hilo

Aun así, esto era una final de Grand Slam, y Sabalenka iba a luchar hasta el final. Llegó a estar 1-3 abajo y cerca del 1-4. Pero la número uno se calmó y se ordenó. Ya no se quejaba ni le reprochaba a su equipo. Toda la concentración estaba en la pista e igualaba 3-3. Tensión máxima. Pero aquí no había ni un juego tranquilo porque Gauff rompía otra vez: 4-3.

Ponía la número dos del mundo el 5-3, a un solo juego del título. Mientras que la número uno fallaba como una escopeta de feria (66 errores no forzados), pero se agarraba a un clavo ardiendo para no perder la final. 5-4.

Sacaba Coco Gauff para convertirse en la campeona de Roland Garros 2025 y, como hizo durante todo el partido, tuvo el temple para aguantar la presión y una bola de break en contra.  Resistió y resistio, a su estilo, y de esta manera conquistaba su segundo Grand Slam (7-6(5), 6-2, 6-4. A veces, la maña supera la fuerza.