Barbora Krejcikova superaba a Elena Rybakiina para hacerse con el último billete a la gran final de Wimbledon 2024, donde se cita con Jasmine Paolini. La jugadora checa firmaba una nueva remontada después de la que ocurría en la primera semifinal con un marcador de 3-6, 6-3 y 6-4 en más de dos horas de choque. Aunque parecía que Rybakina tenía el partido en su mano, quedándose muy cerca en el segundo parcial, Barbora mostraba una gran muestra de resiliencia para llegar a su primera final en Londres.
A pesar de que los intercambios no fueron tan contundentes, Elena era quien arrancaba a toda velocidad en el duelo de semifinales en la Centre Court, liderando con solidez gracias, en parte, a su gran saque. Como consecuencia, Barbora era quien estaba obligada a arriesgar en los puntos, encontrando su premio con una rotura que le devolvía la fe. Mientras Rybakina optaba por recortar al máximo los puntos, haciendo muchísimo daño a su oponente con el revés paralelo.
Los únicos dos juegos que lograba la checa eran desde el resto, momentos en los que la kazaja se relajaba de más al estar en una posición muy tranquila, a apenas un paso de firmar el primer parcial. Aunque no fue tan rápido y veloz como en un momento parecía, Elena seguía al mando por completo de una semifinal en la que Krejcikova no era capaz de desplegar su mejor nivel de tenis.
Krejcikova no tira la toalla
La diferencia de golpes ganadores era tremenda, dato que justificaba la calma y la comodidad con la que Elena se movía en la pista. Pese a ello, la concentración debía seguir ahí para concluir la tarea. Justo en un momento de desconexión con su servicio, Barbora aprovechaba para darse opciones de remontada. Aunque la número cuatro del mundo trataba de acabar con el triunfo, Krejcikova era capaz de aprovechar la sexta oportunidad para seguir con vida.
Barbora sacaba a relucir ahora sus golpes más precisos, quitándole velocidad a la bola para meter en problemas a una Rybakina que seguía centrada en su misión, aunque consciente del peligro de su contrincante. Las sensaciones cambiaban por completo en el parcial decisivo, siendo la checa quien pasaba a tener el control de la pista. Tanto en su saque como en el juego, Barbora resistía ante una Elena que no podía redimirse de sus errores.

