Zverev, a un paso de la eternidad

El alemán buscará el primer título de Grand Slam de su carrera en Roland Garros tras superar a Mensik en semifinales. 

Iker Jiménez | 5 Jun 2026 | 16.32
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Zverev, a un paso de la eternidad. Fuente: Getty
Zverev, a un paso de la eternidad. Fuente: Getty

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Alexander Zverev está a un paso de alcanzar el gran objetivo de su carrera. El alemán se clasificó para la final de Roland Garros 2026 tras derrotar a Jakub Mensik por 7-5, 6-2, 3-6 y 6-3 en una semifinal que confirmó su condición de favorito y evidenció el enorme desgaste físico acumulado por el checo durante las dos últimas semanas en París.

Será la cuarta final de Grand Slam para Zverev y la segunda en Roland Garros tras la que perdió en 2024 ante Carlos Alcaraz. El alemán tendrá una nueva oportunidad para conquistar ese gran título que lleva años persiguiendo y que tantas veces se le ha escapado. Enfrente tendrá a Matteo Arnaldi o Flavio Cobolli, dos nombres inesperados para una final que puede marcar definitivamente su legado.

Zverev buscará el domingo su primer Grand Slam. Fuente: Getty

Zverev ganó un primer set que marcó el partido

El encuentro comenzó exactamente como se esperaba. Mucha igualdad, pocos intercambios largos y los servicios dominando el panorama. Tanto Zverev como Mensik encontraban puntos gratis con el saque y construían sus juegos con relativa comodidad. Sin embargo, ya desde los primeros compases se apreciaba una diferencia importante. El alemán parecía físicamente más fresco. Llegaba mejor a los apoyos, se movía con mayor soltura y encontraba comodidad en los intercambios desde el fondo de pista. Mensik, en cambio, comenzaba a mostrar algunos signos del enorme esfuerzo acumulado durante el torneo.

La gran oportunidad del set llegó para el checo con 4-3 a favor. Un pequeño bajón de Zverev permitió a Mensik disponer de un 15-40 y posteriormente de una nueva ventaja que habría dejado el parcial prácticamente sentenciado. Pero ahí apareció el servicio del alemán. Zverev logró escapar de la situación comprometida y colocar el 4-4 en el marcador. Con 5-5 llegó el alemán no perdonó. Zverev aprovechó su primera bola de break del partido para romper el servicio del checo y posteriormente cerró el set con autoridad por 7-5. Más allá del marcador, la sensación era que Mensik había perdido una batalla psicológica muy importante.

El alemán aceleró cuando olió sangre

Lo sucedido en el segundo parcial fue una prolongación natural del final del primero. Zverev olió la debilidad física de su rival y no levantó el pie del acelerador. Rompió en el tercer juego y rápidamente se colocó 3-1 arriba con set y break de ventaja. El alemán estaba jugando con una solidez que dejaba a Mensik muy pocas oportunidades. Muy sólido con el saque, extraordinariamente fiable con el revés y, lo más importante, soltando la derecha con decisión. Un golpe que históricamente le ha generado dudas en los grandes escenarios y que esta vez funcionó como un arma ofensiva.

Mientras tanto, Mensik sufría cada vez más en los desplazamientos laterales. El checo seguía compitiendo, pero la frescura física ya no era la misma. Mensik solo consiguió ganar cuatro puntos al resto durante toda la manga. Una estadística demoledora que explica perfectamente lo sucedido.  Zverev volvió a romper para colocarse 5-2 y cerró el parcial con un juego en blanco. El 6-2 le situaba a un solo set de la final.

Mensik luchó con orgullo hasta el final. Fuente: Getty

El último rugido de Mensik llegó en el tercer set

La gran incógnita era comprobar si el checo todavía tenía energía para reaccionar. La respuesta fue afirmativa. Sin nada que perder, Mensik comenzó el tercer set mucho más agresivo. Empezó a asumir riesgos, aceleró sus golpes y buscó constantemente acortar los puntos. Era consciente de que seguir el ritmo de Zverev desde el fondo de pista le estaba conduciendo directamente a la derrota.

El partido vivió entonces uno de sus momentos más llamativos cuando Mensik abandonó temporalmente la pista para recibir atención médica. Ocho minutos después regresó corriendo a la Chatrier. Y volvió transformado. El checo encontró premio a su valentía en el sexto juego. Dos dejadas magistrales ante un Zverev muy retrasado le permitieron romper el servicio del alemán y tomar ventaja en el marcador. Esta vez no dejó escapar la oportunidad. Consolidó la rotura y cerró el set por 6-3 con un juego en blanco. Roland Garros volvía a tener semifinal.

Zverev apagó cualquier atisbo de remontada

Las dudas aparecieron inevitablemente durante el inicio del cuarto parcial. ¿Podría Mensik mantener ese nivel? ¿Volverían los fantasmas de anteriores partidos importantes para Zverev? El alemán respondió de inmediato. Tras mantener su primer turno de saque, rompió el servicio del checo en el siguiente juego y eliminó cualquier incertidumbre. Poco después consolidó la ventaja para colocarse 3-0 arriba y dar un paso gigantesco hacia la victoria.

Incluso dispuso de dos nuevas bolas de break que habrían dejado el partido prácticamente sentenciado. Mensik resistió gracias a su orgullo competitivo, pero nunca volvió a amenazar seriamente la ventaja del alemán. Zverev recuperó la versión sólida y fiable que había mostrado durante gran parte del encuentro, administró perfectamente la ventaja y cerró el partido sin sobresaltos. París vuelve a abrirle las puertas de una final. Y esta vez, más que nunca, siente que el ansiado Grand Slam está al alcance de la mano.