En un partido marcado por un parón de 50 minutos –luego se enterarán del porqué– Coco Gauff inclinó a Karolina Muchova (6-4, 7-5) para convertirse en la primera finalista del US Open 2023. Muchos ojos empiezan a verla como la gran favorito al título.
Como toda semifinal de Grand Slam, la teoría dice que aquí solamente llegan las mejores, que el partido será duro y que se decidirá por detalles. Lo dice la teoría y las propias jugadoras con el clásico ‘Necesitaré mi mejor versión si quiero tener opciones’. Hay veces que lo consiguen, aunque esto conlleve una rebaja del espectáculo considerable. Entiéndase espectáculo como igualdad, emoción, tensión o, en una idea que resuma todo lo anterior: que la gente no sepa cómo termina la película. Tras ver los primeros seis juegos entre Coco Gauff y Karolina Muchova, seguro que el 90% de la sala pensó que ya estaba todo visto. Que aquella centella amarilla que volaba por la pista tenía ya su billete asegurado para la final.
Si tú también lo pensaste, enhorabuena, porque seguro que luego reculaste. Partimos de que la mirada de Gauff, una niña que viene lidiando con las presiones del profesionalismo desde que tenía 15 años, arrojaba tal nivel de concentración que inquietaba. Su rostro era pura conmoción, cercano a una posesión, ejecutando cada gesto prácticamente desde el más profundo trance. La norteamericana tenía un plan y Muchova no entraba en él, de hecho, Muchova era la única pieza que tenía que sacar de la estructura para que se cumpliera el resto del plan. Hasta que con 5-1 Coco fue a servir para el set y se acordó que tenía 19 años y estaba luchando por meterse en la final del US Open. Y claro, se asustó.
Uno, dos, tres juegos perdidos de manera consecutiva. Del 5-1 y saque al 5-4 y resto. Todo lo que sube puede bajar de golpe, aunque todavía le quedaba una última carta previa al empate. “Y recuerda: siempre es mejor ganar feo que perder bonito”. Es una de las frases más míticas del best sellar escrito por Brad Gilber, hoy consultor de élite de la jugadora de Delray Beach. Un consejo que le venía al pelo para ponerlo en práctica, al igual que puso en juego cada resto hasta que su rival cometiera el error. No era la solución más artística, pero le bastó para apagar el fuego y cerrar el parcial por 6-4. Un pasito más y el trabajo estaría completado.
Desgraciadamente, lo siguiente que supimos es que tres personas se ataron en a sus asientos en el estadio para manifestarse a favor del cambio climático. Que no digo que no sea importante, pero ni era el momento, ni era el lugar. La cuestión es que la broma hizo que el partido se parase durante casi media hora, mandando a las jugadoras a vestuarios y retrasando toda la jornada de manera sonrojarte. Sí, amigos, esto es Nueva York y cualquier cosa puede pasar, hasta que tres personas consigan fastidiar a las otras 21.998 presentes en la multitud.
CINCUENTA MINUTOS DESPUÉS…
Casi una tardaron los empleados y seguridades en sacar del estadio a los que no habían venido a ver tenis, lo cual tocaba volver a empezar, solo que el marcador ya reflejaba 6-4 y 1-0 para Gauff. Habla muy bien de las jugadoras lo poco que les costó volver a conectar con el encuentro, de hecho, hubo que esperar hasta el 4-3 para encontrar algo de vulnerabilidad sobre la pista. Una bola de break traviesa que aterrizó después de varias intentonas por parte de Cori, quien finalmente se llevó el premio que tanto ansiaba. De nuevo volvía a servir para ganar un set, aunque este significaba mucho más que el anterior.
Pero la pupila de Pere Riba falló, perdió el saque. Menos mal que luego lo arregló y, de nuevo al resto, consiguió el preciado ticket con acceso a la final del US Open 2023. Y lo hace con una sensación de madurez a la altura de la situación. No sabemos si le tocará medirse a Keys o Sabalenka, lo que sí tenemos claro es que está preparada para lo que venga. Con un récord de 17-1 este verano y tras haber conquistado su primer WTA 500 (Washington) y su primer WTA 1000 (Cincinnati), ahora el destino la sitúa a un suspiro de su primer Grand Slam. Qué bonito sería cerrar este triángulo.

