Jannik Sinner ya es campeón de Masters 1000. El italiano de 21 años consiguió uno de los objetivos que tenía marcados esta temporada al derrotar a Alex De Miñaur en la final de Toronto (6-4, 6-1). Como recompensa, mañana escalará hasta el Nº6 mundial.
Tenemos que acostumbrarnos poco a poco a tener finales de Masters 1000 como la de este domingo, donde ninguno de los dos contendientes conoce la sensación de levantar un título de esta categoría. Uno de ellos, el australiano, jamás había pisado unos cuartos de final hasta esta semana. Son los nuevos tiempos, donde ya no hay un Big3 que arrase con todo, aunque no nos engañemos, el problema es que la segunda línea de batalla tampoco son Tsonga, Berdych o Ferrer. Pero la final prometía, por el tipo de juego de ambos y la mentalidad competitiva que venían arrastrando durante toda la competición. Ayer le preguntaban a De Miñaur qué tipo de jugador prefería tener al otro lado, a lo que respondió: ‘Se me suelen dar bien los tipos grandes, fuertes’. ¿Acaso cumplía Sinner con esta descripción?
No del todo. Por supuesto que el italiano es uno de los que más duro le pegan dentro del tour, además de rondar el 1’90 de estatura, aunque con su cuerpo y su raqueta sabe hacer muchas más cosas que esos ‘tipos grandes y fuertes’ a los que se refería su rival. Es decir, que si Alex proponía durante la final esos intercambios prolongados e intensos a los que nos tiene acostumbrados, enfrente había un jugador con virtudes de sobra para aceptar el pulso e incluso ganarlo. Así se vio durante el primer set, aunque si somos completamente honestos diremos que ambos se rompieron el servicio con cierta asiduidad. ¿Por qué? Puros nervios, los de verse ante una gran oportunidad de levantar el título en Canadá.
Solamente la última curva del parcial pudo definir el 6-4 a favor de Sinner, logrando un break en blanco cuando en un momento de máxima tensión por parte de su oponente. Puño arriba, grito y máxima concentración para lo que venía. En el registro de datos, un solo golpe ganador del australiano en todo el set, una estadística que le urgía mejorar si quería remontar, aunque tampoco le había ido tan mal apoyado en su consistencia y defensa habitual. Lo que estaba claro es que con ese nivel no le bastaba, necesitaba un escalón más y lo necesitaba de inmediato.
LA SENTENCIA DE SINNER
Esa reacción de Alex nunca llegó, en parte porque su rival tampoco se lo permitió. Cuando el H2H marca un 4-0 tan contundente, cuando en once sets disputados solamente le has ganado uno, definitivamente significa que detrás hay algo más. Representa que Jannik tiene algo –tiene muchas cosas– con las que complicarle la vida al jugador de Sydney, un planteamiento que este domingo volvió a cumplirse. El italiano apretó el acelerador desde la reanudación y llegó a la meta bajo sus propios términos. Aquello que Hurkacz en Miami 2021 y Medvedev en Miami 2023 le habían arrancado, no lo iba a entregar esta vez ante De Miñaur. A la tercera fue la vencida, como manda el refrán. Tenemos nuevo campeón de Masters 1000 y su nombre es Jannik Sinner.

