A día de hoy, podríamos encarar desde muchas perspectivas una charla con Bernabé Zapata (Valencia, 1997). Se podría hablar de su gran estado de forma y su acecho al top40 o también le podríamos preguntar sobre la reciente ruptura con Carlos Navarro, el entrenador de toda su vida. Sin embargo, aprovechando que desde enero forma parte del ATP Council, hemos querido profundizar en este tema para entender cómo funcionan las cosas dentro del vestuario y cuáles son los aspectos a mejorar a medio plazo. Adelante con mi última entrevista en este Conde de Godó 2023.
¿Cómo se abrió la puerta a esta aventura?
Empecé con el proyecto por Pablo (Andújar), cuando él entró en el Board de la ATP. Era una oportunidad para descubrir lo que es la ATP desde dentro, así que nos propuso entrar al Council a Pedro (Martínez) y a mí con la intención renovar un poco el Consejo de Jugadores con sabia nueva. Pedro y yo, además de ser muy amigos, estuvimos muy receptivos desde el principio, aparte de guardar buena relación con muchos jugadores del circuito. Esto era algo fundamental para coger el puesto y defender los intereses de todos los tenistas.
¿Cuánto tiempo dura el cargo?
Pedro dos años y yo uno, depende de los puestos. Del #1 al #50 hay dos puestos, del #50 al #100 otros dos puestos y del #100 al #150 otros dos puestos. Pedro acabó el año #60 y yo #70, así que él tiene prioridad, por eso él tiene para dos años dentro del consejo y yo solo uno.
¿Eso puede cambiar?
Puede cambiar si el año que viene me vuelvo a presentar dentro del ranking que me corresponda y los jugadores me votan de nuevo.
Claro, porque ahora eres top50.
Si acabara el año top50, tendría que presentarme para el puesto de la persona que ahora mismo representa del #1 al top50 en la categoría de un año. Ahora mismo en esa franja están Rublev y Dimitrov.
¿Suele presentarse mucha gente?
Normalmente, sí. En cada rango de ranking suelen presentarse entre 4-5 jugadores, en nuestro caso fueron tres: Pedro, yo y uno más. Los que votan son los jugadores, solamente ellos. Además, para nuestro puesto, solo votan los que están entre el #50 y el #100, los que están en tu rango.

¿Cuántas reuniones tenéis al año?
Tenemos cinco reuniones de base: una en cada Grand Slam y otra en Montecarlo. Este año, por ejemplo, ya hemos tenido una extra porque hay muchos temas que tratar y se necesitan más reuniones. Se suelen presentar muchas propuestas para mejorar las cosas, como la que tuvimos recientemente en Miami, centrándonos sobre todo en logística y refuerzo para que los jugadores vuelvan a confiar en la ATP, que estén mejor informados de todo. La última de Montecarlo trató sobre temas económicos, de cómo gestionar el dinero dentro de la ATP para mejorar la calidad y la convivencia en el circuito.
“Que los jugadores vuelvan a confiar en la ATP”. ¿Por qué dejaron de hacerlo?
Creo que durante años hubo muchísimo desconocimiento por parte de los jugadores acerca de lo que es la organización de la ATP, además de muy poca transparencia desde dentro, lo cual creó un distanciamiento importante con los jugadores. Ahora esto lo hemos mejorado bastante con las ideas de Andrea Gaudenzi y el resto del equipo, tuvimos una reunión en Australia y allí se mostraron todos los números que se habían pedido.
¿Y qué tal los números? ¿Están saneados?
Se está trabajando en eso, desconozco lo que ha ocurrido en el pasado. Lo que sí estoy viendo desde que estoy dentro es que todos los números están saliendo a la luz, cualquier jugador puede informarse del dinero que hay y a qué se destina, además de todo lo que genera la ATP. Esto me parece algo súper importante que se está empezando a hacer ahora.
El gran objetivo siempre es que más gente viva del tenis. ¿Cuánto falta para lograrlo?
Mucho. El problema que tiene la ATP, del cual todos nos sentimos partícipes, es que los Grand Slams no nos ayudan nada, son muy independientes. Además de ser los torneos que menos beneficios –en porcentaje– dan a los jugadores, no aportan ni un solo euro para la pensión de los jugadores, todo lo pone la ATP con sus ingresos. De hecho, todo el dinero que genera la ATP lo reinvierte en la propia ATP y en la mejora de condiciones para los jugadores. Los Grand Slams apenas dan un 13% de sus beneficios a los jugadores, algo paupérrimo, ya que debería de ser por lo menos el 50%. El futuro de todo esto pasa porque los Grand Slams y la ATP se den la mano.
¿Y es posible?
La idea que tiene la ATP y Andrea Gaudenzi es unificar el tenis: unificar WTA, ATP y Grand Slams en la medida de lo posible. En su momento, cuando Andrea apostó por unificar los Masters 1000, la gente lo llamó loco, pero lo consiguió. Ahora vamos todos a una, el plan es que en 2025 todos los Masters 1000 sean de dos semanas. Con los Grand Slams es más difícil sentarse a hablar porque tienen mucho poder e independencia.

¿Quién acude a esas 5-6 reuniones anuales?
Va solo el consejo de jugadores, además del presidente de ATP, el vicepresidente y los miembros del Board, que son los representantes de los torneos. Además, por supuesto, de todos los jugadores del Consejo. Solemos hablar antes los temas con Fernando Sánchez (Senior Vice President Player Relations), a partir de ahí, vamos informados sobre esos temas y aportamos nuestras ideas al Consejo. Una vez allí, se toman las decisiones acerca de los torneos o lo que toque.
Si estuviera en tu mano, ¿qué cambiarías del tenis?
Hay una cosa que hay que cambiar sí o sí y que ya se está tratando: que la pensión de los jugadores llegue hasta el #250. La pensión es el dinero que te dan a partir de los 50 años siempre y cuando años cumplido ciertos requisitos de torneos ATP disputados en ‘X’ temporadas, esto es algo primordial que se tiene que ampliar para más jugadores. Otra propuesta es que haya una cantidad asegurada para el jugador –una especie de ‘fix bonus’– que se de en caso de lesión grave, para cubrir el mínimo de necesidades que pueda tener durante estos meses fuera, con una cifra hasta el #100, otras hasta el #180 y otra hasta el #250. No puedes estar cinco meses parado sin ingresos.
¿Algo más?
Además de la unificación de los Grand Slam, me gustaría que después de la Copa de Maestros solo hubiera dos semanas más de calendario Challenger, que no se jugará durante diciembre. El circuito tendría que parar a mediados de noviembre, esto es un deporte demasiado exigente y el jugador necesita parar, aunque esta es una idea mía personal.
La pregunta del millón: ahora mismo, ¿qué ranking hay que tener para vivir del tenis?
A partir del top200 creo que se puede vivir del tenis.
¿Sin jugar los Grand Slams?
Esa es una buena pregunta, te diría que estás al límite.
Bueno, estar top200 significa que ya dominas los Challenger.
Correcto, además el prize money de los Challengers ha subido muchísimo y la idea es seguir invirtiendo dinero en este circuito. Ya no solo ha mejorado a nivel económico, también los estándares de los torneos. Ahora mismo, si no juegas los Grand Slams, ser top200 es estar al límite de vivir del tenis.

¿Hasta dónde tendría que ampliarse?
Tendría que ser hasta el #250 como mínimo.
¿Y al #260 que le decimos?
Con las herramientas que tenemos ahora, considero que tendríamos que llegar hasta el #250. El día de mañana, si tenemos más herramientas, el objetivo sería llegar al #400, porque es más o menos hasta donde engloba ATP, a partir de ahí ya pasa a ser ITF, en los Futures no podemos hacer nada.
Se habla también de una fusión con WTA, ¿qué te parece?
Para mí es la WTA es una estructura fuerte, hace las cosas bien, pero creo que todavía no se ha hablado nada, aunque sé que los de arriba han tenido reuniones con ellos. Sí que está encima de la mesa esa proyecto de fusión de todos los organismos, de unificarnos, pero ahora mismo nuestra mayor lucha está en meternos en los Grand Slams.
Y luego está Djokovic y la PTPA.
En cierto modo, entiendo a la PTPA. Durante muchos años, como he dicho antes, la ATP no ha sido transparente con los jugadores, por eso entiendo que algunos jugadores no confíen y que busquen otras vías de mejorar el circuito, como es la vía de la PTPA. Al final, no sé si esto es mejor o peor, lo que está claro es que genera división y eso no es positivo.
Difícil avanzar cuando hay divisiones dentro de la propia ATP.
Yo respeto a la PTPA, es un asunto muy complicado. El tema es que necesitamos ir todos de la mano, pero la ATP estuvo muchos años pasando de los jugadores y mirando por su propio interés, por eso existe este desencanto. Al final, todo esto se construye en base a los jugadores: si los jugadores se plantan y dicen que no juegan, no hay circuito. Es un tema delicado, pero ATP está teniendo reuniones con la PTPA, acercando posturas para eliminar esta división, unificarse, sacar mayor rendimiento y llegar hasta los Grand Slams.

Te veo muy involucrado.
Me gusta (risas). Cuando me lo dijo Pablo, no me lo pensé. Y Pedro tampoco, me encanta la manera que tiene de hablar dentro del Consejo, mira muchísimo por los jugadores, siempre está proponiendo cosas, noto que los jugadores tienen una opinión muy positiva sobre él.
¿Qué te dicen el resto de jugadores?
Sobre todo, mensajes tipo: ‘Ahora que estás dentro del Consejo, espero que hagáis esto o espero que hagáis lo otro’.
¿Y qué respondes?
Paciencia (risas).
¿Qué pasará cuando agotes este año?
A mí me gustaría continuar, si hago esto es porque me considero un jugador que, ante las cosas que no están bien hechas dentro de tu ámbito de trabajo, me intereso por cambiarlo. Esa ha sido mi motivación desde el primer momento, ahora, si el curso que viene no salgo reelegido, pues encantado. Habrá sido un año de muchísima experiencia. A nivel personal, aunque en 2024 no siguiera en este puesto, me encantaría seguir en contacto con algún jugador del Council y estar pendiente de cómo avanzan estos temas. Al final, lo que se suelen proponer son temas a largo plazo, no van a cambiar grandes cosas durante mi estancia en el Consejo.
Se nota que estás aprendiendo mucho, desde luego.
Cuando entré, ni siquiera sabía que Gaudenzi era el presidente de la ATP, imagínate hasta qué punto puede llegar el desconocimiento. Ahora veo que esto es una cosa importante, ahora conozco las cosas que se han hecho mal en mandatos anteriores, por eso los jugadores confían en que las cosas vayan a mejorar.

Aparte de la transparencia, ¿qué otras cosas se hicieron mal en el pasado?
Números, dinero, inversión, pero sobre todo transparencia. Los jugadores tienen que saber cómo se gestiona todo eso, a dónde va destinado todas esas cantidades. El jugador, por ejemplo, puede preguntarse: ¿por qué no se me paga una segunda habitación? Pues ahí la ATP tiene que explicarle por qué no hay dinero, o por qué ese dinero esta vez se ha metido en los Challenger.
¿En serio no se os paga una segunda habitación para el entrenador?
Se está peleando. Por ejemplo, ahora mismo la ATP tiene un impulso económico congelado y la otra semana en Montecarlo estuvimos debatiendo qué hacer con ese dinero, dónde invertirlo. Estuvimos valorando diferentes propuestas, pero lo que es seguro es que será invertido en los jugadores.
Conclusión: la llave la tienen los Grand Slams.
Exacto. Tú imagina que tienes el poder de un torneo, qué necesidad tienes de que venga la ATP y te diga: si estás ganando cuatro, tienes que darle dos a los jugadores. ¿Tú crees que eso les hace gracia? Pues eso es lo que pasa en los Grand Slams. ¿Me van a quitar a mí el poder, a la LTA de Wimbledon? Ni agua, nada. Ellos no necesitan a la ATP, ahí está el problema, pero la ATP funciona muy bien, lo estoy viendo desde que entré. Siempre se están moviendo para mejorar, para acercar posturas con los jugadores y buscando nuevas soluciones. Los Grand Slams no quieren perder el poder que tienen, pero la mejora del tenis pasa por ahí.

