Aprovechando su paso por el Mutua Madrid Open esta semana, Punto de Break se sienta con Beatriz Haddad Maia para conocer su proceso de reestructuración ante la llegada de Carlos Martínez como entrenador a su equipo de trabajo.
Se hace raro consultar el top50 del ranking WTA y no encontrar el nombre de Beatriz Haddad Maia (Sao Paulo, 1996), la mejor tenista brasileña de la última década. Su progresión se detuvo el año pasado, cuando una mala racha se extendió en el tiempo hasta sacarla de los puestos de privilegio. Esto provocó que rompiera con todo y buscara un nuevo comienzo. Un proyecto liderado por Carlos Martínez con el objetivo de recuperar el orden, la confianza y ese aura de jugadora temible. Justo en el Mutua Madrid Open no salieron bien las cosas –derrota clara en el debut ante Jessica Bouzas–, pero Bia no pierde la sonrisa en su encuentro con Punto de Break. Una simpatía arrolladora que te hace entender por qué el vestuario la quiere tanto.
Paso breve por Madrid, no fue el mejor día.
Hoy jugué muy por debajo del nivel al que venía entrenando, muy alejada de mi nivel real. Me he visto mal de pies, mal de energía, nada que ver con los entrenamientos […] Pero bueno, estoy muy animada, muy positiva por empezar este nuevo proyecto con un nuevo equipo. Sé que es un proceso que llevará su tiempo, así que ahora toca tener paciencia y trabajar duro para darle la vuelta a estos resultados.
Cuando arrancas con un nuevo entrenador, ¿mantienes algo de lo anterior?
Mantengo algunas cosas de antes, tanto mi entrenador como yo. Al final esas experiencias previas cuentan mucho. Carlos (Martínez) es una persona que tiene mucha experiencia con grandes jugadores, además de unos valores humanos muy parecidos a los míos, es un padre de familia muy cercano a su gente, eso le hace muy especial. Yo también traigo mi historia con otras personas, así que ahora toca ajustar algunos detalles, pero no es fácil. Nos falta conocernos un poco más personalmente, comprender mejor cómo funciona mi cabeza en los partidos y fuera de la cancha. Cuanto más conozca de mi vida, más podrá ayudarme en el día a día, pero la base la traemos independiente de cada uno.

¿Cómo aterriza Carlos en tu camino?
Me contactaron algunos entrenadores cuando dejé de trabajar con mi ex entrenador, pero la primera persona que busqué y llamé fue a Carlos. En ese momento, él estaba trabajando con Loïs Boisson, así que viajé un par de semanas sola, esperando a ver qué pasaba. Intenté contactar con otros entrenadores, pero siempre esperé que Carlos pudiera darme una respuesta. Me gustó mucho su actitud, una persona muy respetuosa con su jugadora, hasta que se separaron y ahí ya pudimos ponernos en contacto. Que hablemos el mismo idioma es fundamental para comunicarnos y expresarnos con todo aquello que nos pase por la cabeza. Es un gran apasionado del deporte, esto es lo que más tenemos en común, la cultura de Brasil es muy parecida a la de aquí, compartimos ese corazón latino (risas).
¿Cuánto tiempo lleváis entrenando?
Tres o cuatro semanas.
¿Es tan duro como dicen?
Bueo, yo entrené con Larri Passos en su momento, que es un perfil muy similar (risas). Lo que quiero es que me saquen de mi zona de confort, que me pongan a hacer cosas que no estaba haciendo, que me digan la verdad y me hablen con honestidad. Carlos trabaja muy duro, lo que más me llama la atención es la pasión que tiene por el tenis. Llegué a su academia a las 08:00 de la mañana y ya estaba en pista, pero es que hasta las 19:00 no se marchó. Otro día estuvo entrenando ocho horas seguidas, sin comer ni beber, es capaz de olvidarse hasta de beber agua (risas). Cuando está en la pista se olvida del reloj.
Cuando uno pierde tantos partidos seguidos, ¿se olvida un poco de jugar a tenis?
El tenis no se olvida, pero existen muchas cosas que suceden en la vida. Ahora mismo estoy en un proceso muy personal, necesito conocerme más en profundidad, tanto las cosas que quiero, las cosas que pasé y los traumas que arrastro. Soy una persona muy apasionada en el día a día, mi energía está siempre por encima del 100%, incluso a veces tengo que bajar un poquito para no caer en la ansiedad. Suelo pecar más por este extremo que por el de la apatía. Ahora estoy en un momento de autoconocimiento, hay que seguir día a día pensando que, en cualquier momento, todo puede girar a favor, por eso es clave mantenerse positiva.

Llegaste a ser top10 y semifinalista de Roland Garros.
Incluso en aquella época, ganando muchos partidos y sacando varios terceros sets, nunca fui la persona más segura. Siempre tuve mis nervios, mis dudas, como el resto de jugadores. Ahora me noto un poco menos de confianza, es la consecuencia de no venir ganando muchos partidos, sobre todo comparado a mis registros de años atrás. Hoy veo la derrota de otra forma, aunque sé que necesito la victoria para confirmarme, necesito verme pronto ganando partidos. No quiero comparar mi nivel de tenis actual con el de antes, ahora lo más importante es estar preparada para cuando aparezcan las oportunidades.
¿Llegaste a dudar de tu nivel? ‘¿Y si no soy tan buena?’
No, eso nunca. Cuando pierdes y sales del torneo estás triste, cuando llegas al hotel es inevitable ciertos pensamientos, pero siempre intenté ser positiva. En mi cabeza guardaba todo lo bueno que logré para mí y para mí país, todas las puertas que abrí, generando nuevos torneos, saliendo más jugadores juniors, aumentando el apoyo en toda la estructura, etc. Creo que llevé el tenis a otro nivel en mi país, así que siento mucho orgullo por todo lo que hice. El tenis es así, es durísimo, si fuera fácil todos serían top10. Dentro de mí tengo un cariño y un amor por toda mi historia, pero también tengo las ganas de volver a estar arriba de nuevo. Es un desafío personal, mantengo todavía el mayor sueño posible: ganar un Grand Slam. Eso me mueve y me motiva, pero no, nunca me maltraté después de un mal partido o una derrota.
Te veo tranquila.
Estoy feliz de todo lo que hago, los que están a mi lado saben que soy una persona que da el 120% cada día. Eso me ayuda a irme a dormir tranquila.
¿Qué tal tu relación con las redes sociales?
Sinceramente, ahora mismo estoy sin ninguna red social. Es uno de los cambios que estoy haciendo, solamente utilizo el WhatsApp para hablar con mi familia. Soy una persona que se preocupa mucho por la gente, siempre quiero responder a todos, pero llegó un momento donde solo atendía al exterior y no escuchaba tanto al interior. En este momento de transición decidí apostar por un nuevo equipo y una nueva vida. A toda esa gente que no les respondí a sus mensajes, que sepan que es por una cuestión mía, necesito dar un paso adelante. Claro que las redes sociales tienen también sus cosas buenas, pero ahora debo distraerme menos y estar más concentrada en lo que quiero. Tengo que estar más en el presente, llevo ya más de un mes sin abrir Instagram.

¿Y con la prensa brasileña? Allí se generaron grandes expectativas en tus inicios.
Desde chica me dijeron que sería la nueva Sharapova, me comparaban con los buenos. Por suerte, mi familia siempre me ayudó a mantener los pies en el suelo, me enseñaron a trabajar y a perder, hasta que llegué a la Academia de Larri Passos. Allí me empujaron a Europa porque el tenis estaba más aquí y no en Sudamérica, me dijeron que si me quedaba allí sería una más, por lo que no cumpliría las expectativas de todos los brasileños. Es una presión diferente, pero lo veo más como un privilegio. Puedo decir que mi país tiene más de 200 millones de personas y tienen a una jugadora entre las 100 mejores del mundo, esto me llena de orgullo. Sé que puedo hacer cosas grandes, no estoy satisfecha todavía, quiero mucho más. Sería muy injusto decir que no soy feliz, sé lo duro que trabajan el resto de brasileños, lo difícil que es convertirte en tenista profesional naciendo en Sudamérica.
Sé que tienes buena relación con ‘Guga’ Kuerten, ¿hasta qué punto resulta inspirador?
Soy una afortunada por haberle conocido, lo admiro mucho por cómo disfruta pasando el tiempo con tu familia. Le ves yendo a la playa, paseando por la ciudad, realmente tiene una vida muy simple. Para nuestro país es una persona muy importante, conozco bien a su entorno, en su momento conviví en su casa cuando no sentía esa ilusión por jugar. Son una familia de puertas abiertas, siempre están ahí cuando necesito hablar. ‘Guga’ es una persona muy especial, hizo cosas increíbles para Brasil, pero lo mejor llegó cuando le conocí. Cuando vi su carácter y sus valores entendí que son imprescindibles para ser un gran campeón, esa fue su mayor lección.
¿Qué me dices de Joao Fonseca?
Es muy tranquilo, muy buena persona, charlamos bastante. Su equipo es espectacular, conozco a su entrenador desde hace muchos años, cuando entrenaba en Río. Me gusta mucho su forma de ser, son bastante discretos, trabajadores, sus padres son encantadores. Yo creo que lo más importante es estar en un ambiente donde puede seguir desarrollándose y sumando día a día. Sabemos que el tenis no es una carrera de 100 metros, sino una maratón, así que toca trabajar hasta que salga el premio. Quizá no sale en Madrid, ni en Roma, ni en Roland Garros. Quizá tampoco sale en Wimbledon, ni en Toronto, ni en Cincinnati… pero quizá en el US Open. Hay que tener paciencia, quien juega al tenis sabe del talento que tiene Joao.

¿Te imaginas ese dobles mixto para el futuro?
Sería un sueño, tengo que proponérselo (risas). Ojalá que suceda, no es fácil, los chicos juegan a cinco sets en Grand Slam. Sería buenísimo en unos Juegos Olímpicos.

