Mirra Andreeva está dando muchos pasos adelante en su progresión durante este Mutua Madrid Open 2026 y se postula como la mayor oposición al poder establecido encarnado por Sabalenka. La rusa, ya en semifinales, pasó por rueda de prensa para abordar diversos asuntos que ponen de manifiesto su interesante personalidad.
El crecimiento de Mirra Andreeva en el Mutua Madrid Open 2026 sigue consolidándose. Clasificada para semifinales por primera vez en la capital española, la rusa analizó su rendimiento, su evolución mental y un momento personal muy especial, justo en la antesala de cumplir 19 años.
Así habló Mirra Andreeva tras meterse en semifinales del Mutua Madrid Open 2026
Un partido de madurez y control emocional
"Estoy muy emocionada con el resultado, súper feliz con la manera en la que jugué hoy. También estoy contenta de haberme mantenido compuesta. Salvé muchos break points y también set points, así que estoy muy feliz con la victoria y muy emocionada por mañana. Hoy intenté darle la vuelta a las cosas y no dejar que pasara lo de ayer otra vez".
"Sentí que hice un mejor trabajo. Aun así, en algunos momentos fui bastante emocional, pero siento que es un partido de tenis y a veces pasan cosas. Lo más importante es cómo lo gestionas y cómo reseteas para el siguiente punto, y hoy fue mucho mejor que ayer".
Aprender del pasado sin quedarse en él
"El año pasado pensé mucho en esa racha de victorias y también este año, pero no es fácil. Cuando tienes mucha confianza no sientes tanta presión y simplemente juegas tu tenis de forma agresiva durante todo el partido. Eso es lo que me pasaba cuando gané esos torneos. Después llega un poco de presión y expectativas, y ya no te sientes igual de segura. Lleva tiempo recuperar esa confianza. Intento no pensar demasiado en eso, porque fueron resultados increíbles, pero ya pasaron. Intento mejorar otros aspectos y no traer eso de vuelta, sino crear algo nuevo".
Entre la ilusión y la nostalgia por crecer
"Estoy muy emocionada por mañana, pero al mismo tiempo me sentí un poco triste. No quiero hacerme mayor, quiero quedarme en los 18 y ser una niña todo el tiempo. Siento que el tiempo pasa muy rápido y ya voy a cumplir 19. No sé, estoy emocionada pero también un poco triste. No siento que esté cambiando mucho como persona, quizá me he vuelto más tranquila fuera de la pista. Antes quería pasar más tiempo hablando con mi familia después de los partidos, y ahora solo quiero volver a la habitación, estar sola, leer, ver una serie o estar con el móvil sin hablar con nadie. Pero en general sigo siendo la misma Mirra".

Un tenis que se adapta a las sensaciones
"Cuando tienes break points en contra es importante buscar el primer saque para intentar ganar el punto rápido. Si no pasa, intento construir el punto desde el fondo. Hoy sentí que podía hacer mucho daño con mi derecha, por alguna razón era más peligrosa, así que intenté usarla más y funcionó muy bien después de algunos juegos del primer set. Intento usar todos mis golpes, pero hay días en los que uno funciona mejor que otro y entonces trato de adaptarme a eso".
La importancia de los vínculos en el circuito
"Creo que todo es muy individual. Hay jugadores que no tienen muchos amigos y prefieren estar solo con su equipo, pero yo siempre he querido tener algunos amigos en el circuito. Ahora siento que tengo personas con las que puedo compartir mis sentimientos y hablar de cualquier cosa. Para mí es importante tener a alguien que también esté pasando por lo mismo, porque la familia puede entenderte, pero no han jugado y no saben exactamente lo que se siente en pista. Otros jugadores sí lo entienden mejor. Creo que depende de cada persona, pero a mí me viene bien tener algunos buenos amigos".
En el Mutua Madrid Open 2026, se está viendo a una Mirra Andreeva que lucha consigo mismo, pero también que supera límites tenísticos y emocionales. No solo sigue avanzando en el cuadro, sino también en su madurez como jugadora. Entre la exigencia competitiva y la naturalidad de su edad, la rusa muestra una evolución que combina talento, autocrítica y una creciente capacidad para entender el juego y a sí misma.

