El Open de Australia 2023 ya ha llegado a su fin, pero sigue dejando muchísimas cosas que analizar y grandes nombres de los que hablar. En este caso, nos vamos a detener en varios jugadores de los que ya no se esperaba el nivel que han ofrecido en Melbourne pero que han demostrado que con una buena preparación están más que capacitados para seguir compitiendo ante cualquiera y también de aquellos jugadores que siempre se sitúan en un segundo escalón, pero que cuentan con armas para llegar lejos en todos los torneos y solo les falta algo de consistencia. Estas circunstancias se han dado tanto en el circuito masculino como en el femenino.
En lo que se refiere al tenis masculino, los grandes nombres del torneo en este apartado son por el lado de los veteranos Andy Murray. En un circuito donde cada vez es más frecuente que en las rondas finales sean todo jóvenes talentos más Rafa Nadal y Novak Djokovic, el escocés ha vuelto a competir como lo hizo en sus mejores años y a pesar de tener una cadera de metal y de ya no tener el físico de antaño, Murray ha dejado varias lecciones de garra y pundonor al ganar en cinco sets a Matteo Berrettini y a Thanasi Kokkinakis en dos choques que bien podrían entrar en el top 10 de mejores partidos del año. También compitió ante Roberto Bautista en tercera ronda, pero es evidente que el hecho de acabar a las 4 de la mañana ante el australiano le lastró mucho en su preparación para ese encuentro, así que nadie sabe hasta donde hubiese podido llegar si su descanso para afrontar ese choque llega a ser el habitual.
El otro jugador del que nadie esperaba que otra vez cuajase una gran participación es claramente Karen Khachanov. El tenista ruso ha vuelto a firmar un magnífico Grand Slam y ya sabe lo que es pisar los cuartos de final de los cuatro ‘majors’, un hecho que no muchos jugadores pueden decir al término de su carrera. Khachanov, que acapara menos focos que sus compatriotas Medvedev y Rublev, se ha destapado como un tenista hecho para las grandes citas, pues a estos resultados se le suma la plata conquistada en los JJOO de Tokio y el Masters 1000 de París-Bercy en el año 2018. Al moscovita le falta ahora conseguir esa consistencia necesaria para poder lograr estos resultados con mayor frecuencia, pero lo que es evidente es que con su juego puede está capacitado para ello siempre y cuando logre mayor solidez en momentos clave.
CIRCUITO WTA
En el cuadro femenino también ha habido varios casos como los ya mencionados. Por un lado, Victoria Azarenka y Karolina Pliskova han brillado en Melbourne en un momento en el que prácticamente nadie las tenía en cuenta. La bielorrusa se quedó a tan solo un paso de la final y durante varias fases del torneo recordó a esa jugadora que llegó a ser número 1 en el año 2012 y que se proclamó campeona del Open de Australia. A sus 33 años sigue teniendo hambre de títulos y se espera mucho de ella en esta nueva temporada.
También la checa, que fue número uno en el 2017 ha empezado el año a gran nivel y solo un mal día ante Magda Linette, la gran sorpresa del torneo, la alejó de poder volver a unas semifinales de Grand Slam. Pliskova, de 30 años, sigue estando a tiempo de ganar un Grand Slam, un objetivo que se le ha resistido siempre, pero que quizás ahora, con menos presión y más experiencia pueda conseguir. Por el momento, ya ha dejado claro que sigue siendo una jugadora de primer nivel y que no va a dejar de intentarlo.
Por último, y en una situación similar a la de Khachanov, pero con mejores resultados, se encuentra Elena Rybakina. La kazaja ha vuelto a jugar su mejor tenis en un Grand Slam y muy cerca estuvo de llevarse la final. Con su servicio y su mentalidad es capaz de llegar a cualquier lado, y al igual que al ruso, le falta mantener esa regularidad que no termina de conseguir, ya que durante la gran parte de la temporada pasada obtuvo resultados muy discretos, por lo que será interesante ver si este año eso mejora, ya que de hacerlo podría ser una seria candidata a luchar por el número 1.

