El Open de Australia 2023 ha sido uno de los Grand Slams que más sorpresas ha deparado en los últimos años. Muchos jugadores llamados a las rondas finales se despidieron a las primeras de cambio y dejaron el cuadro realmente abierto. De todos modos, tanto Stefanos Tsitsipas como Karen Khachanov ya sabían lo que era estar en las semifinales de un torneo de este calibre y la presencia de ambos estaba más que justificada.
Fue el griego quien más deseó el partido desde el primer momento, convencido de que esta temporada debe dar un paso adelante que al fin le confirme como gran candidato a levantar cada ‘major’ que dispute. Por su parte Khachanov, con más garra y empuje que tenis, se intentó agarrar al partido, aunque nunca estuvo cerca del nivel del tenista heleno. Tsitsipas, salvo por algunas faltas de pie y unas dudas a finales de primer set y el gran despiste del tercero, se mostró muy superior en todos los aspectos del juego y además el público lo llevó en volandas hasta conseguir su pase a la final por 7-6(2), 6-4, 6(6)-7 y 6-3.
En un partido donde se esperaba que el saque fuese el principal dominador, poco o nada tardaron en aparecer los breaks. Primero fue Tsitsipas, en el cuarto juego del encuentro, el que encontró el quiebre que buscaba para dar el primer golpe del partido. Sin embargo, menos tardaría Khachanov en devolverle la rotura, con la colaboración del griego, que no conseguía sentirse cómodo con su saque en esta primera manga, atrapado en las faltas de pie, los warnings por tiempo y alguna doble falta.
No obstante, la superioridad del heleno seguía siendo clara y consiguió un nuevo break para ponerse en disposición de sacar para cerrar el primer set, algo que no logró tras atraparse nuevamente con su saque. Esta situación puso el partido 5-5 y muy cerca estuvo Khachanov de ponerse 6-5 y saque después de disponer de un 0-30, aunque ahi Tsitsipas sacó lo mejor de su servicio y consiguió levantar la difícil situación. Tras esta batalla el tiebreak fue el encargado de dictaminar sentencia y ahí, como a lo largo de todo el set, el griego fue muy superior y se lo llevó por 7-2 mostrando su mejor versión.
Que Tsitsipas no hubiera ganado más cómodo el primer set fue sobre todo por los problemas que había tenido con su saque. El griego no estaba dispuesto a seguir complicándose y elevó su nivel en esta faceta y además fue capaz de seguir igual de bien en los demás asepctos. Esta situación se transformó en mayor superioridad por parte del jugador heleno, que veía como su rival trataba de agarrarse al partido manteniendo sus servicios hasta que en el noveno juego de la segunda manga los grandes restos y la solidez de Tsitsipas fueron suficientes para esta vez sí hacer bueno el break y cerrar sin problemas el set.
TERCER SET EXTRAÑO
La tercera manga comenzó de la misma manera que la segunda, con Tsitsipas muy metido en el encuentro y decidido a encontrar un break tempranero con el que encarrilar definitivamente el partido notando además que su servicio estaba funcionando a la perfección. El griego rompió el saque de Khachanov muy temprano e iba manteniendo sus servicios hasta llegar nuevamente al juego del cierre, donde el ruso, que nunca le perdió la cara al choque, se convirtió en un muro de fondo para aprovechar la opción de break que tuvo y después poner el 6-5 para asegurarse un tiebreak que fue una realidad.
Ese desempate parecía que lo tenía en su mano Tsitsipas, que intentaba no golpear prácticamente nada de revés ya que estaba siendo su gran punto débil durante el partido. No obstante, logró un minibreak que se antojaba decisivo, pero otra vez más Khachanov dejó claro que no tenía prisa en que se acabara el partido y salvó las dos oportunidades de las que dispuso el griego con dos pelotas a la linea para después hacer buena la primera que tuvo de set.
REACCIÓN DE CAMPEÓN
Un partido completamente nuevo empezó en el cuarto set, aunque Tsitsipas no perdió los nervios, pues no estaba dispuesto a dejar escapar esta gran oportunidad. Tras el paso por el vestuario ambos bajaron las revoluciones y ahí aprovechó el griego para romper nada más empezar y ponerse rápidamente 3-0, para situar una nueva montaña que esta vez el ruso no iba a poder superar. El actual número 3 del mundo, y que si gana el próximo domingo la final del Open de Australia se convertiría en el número 1, no se puso nervioso en esta ocasión y fue manteniendo sus saques hasta llegar al 6-3 final y esperar a Novak Djokovic o Tommy Paul en la última ronda del torneo.

