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Rybakina, sin título pero con respuestas

Semana fantástica de Elena Rybakina en Toronto, pero con final amargo. Anoche la kazaja se quedó sin ideas ante Swiatek, un desplome de energía que luego explicó al detalle en rueda de prensa.

Rybakina se queda sin título, pero encuentra respuestas: “Pude ver algunas mejoras”. Fuente: Getty

Hay derrotas que dejan un trofeo perdido y otras que dejan algo más importante. La de anoche en el WTA 1000 de Toronto dejó una fotografía bastante precisa de dónde está Elena Rybakina. Claro que no fue el mejor partido de la kazaja, que cayó ante Iga Swiatek en sets corridos, pero quizá tampoco sea la derrota que más le duela cuando mire hacia atrás.

Apenas unas horas después, lo interesante no está tanto en el marcador como en todo lo que hubo antes. Rybakina llegó a la última cita después de acumular varios partidos de tres sets, muchas horas de pista y un desgaste que terminó pasando factura. “En general, el torneo fue exitoso. Por supuesto, lo de hoy fue una lástima, no tenía mucha energía. Lo intenté al máximo, pero no fue suficiente”, reconoció después de la final. Su explicación fue tan sencilla como reveladora, no buscó refugio en una lesión ni en las circunstancias. Habló de cansancio, de piernas, de concentración.

“Estaba muy cansada, se podía ver que no estaba empujando suficientemente con las piernas”, explicó. Y cuando el cuerpo deja de acompañar, el tenis empieza a mostrar grietas que normalmente permanecen escondidas. Así llegaron los errores no forzados, algunas decisiones precipitadas y una falta de precisión que ella misma resumió de una manera especialmente gráfica: “Fue una pura falta de concentración. Incluso en esas bolas fáciles”. Rybakina no perdió porque dejara de ser Rybakina, perdió porque durante una noche no pudo serlo al cien por cien.

El valor de una derrota que también enseña

Anoche ante Swiatek necesitaba jugar con agresividad, tomar la iniciativa y evitar que la polaca convirtiera los intercambios en una prueba de resistencia. Pero Rybakina llegó sin la energía necesaria para imponer esas condiciones. “No estaba jugando lo suficientemente agresiva, no tenía la energía suficiente para jugar contra ella”, admitió. Y reconoció también algo que puede convertirse en una de las grandes lecciones de esta semana: “No siempre puedes estar persiguiendo, a veces necesitas empezar a jugar durante los partidos”. Esta vez no consiguió darle la vuelta al guion. No encontró esa energía extra que otras veces aparece cuando el partido se complica.

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Elena Rybakina confiesa cuál es el factor que le hizo perder la final de Toronto. Fuente: Getty

 

Sin embargo, hay algo que conviene no perder de vista del partido: Rybakina volvió a estar en una final de Masters 1000. Y lo hizo después de una preparación en la que, según explicó, el objetivo no era llegar a una determinada ronda, sino trasladar al torneo todo el trabajo realizado durante las semanas anteriores. “Partido a partido, pude ver los resultados y algunas mejoras”, dijo. Es probablemente la frase que mejor define su semana. No necesitaba una copa para confirmar que algo está cambiando. La final fue la consecuencia visible de un proceso menos espectacular, pero mucho más importante.

También resultó significativo que, después de terminar exhausta, valorase positivamente la gestión del calendario. “No sé si puedo deciros qué no me duele”, bromeó al ser preguntada por unas molestias en el brazo. Pero inmediatamente matizó que había sentido que esta vez había gestionado mejor los horarios y la acumulación de partidos. Es un aprendizaje que quizá no aparezca en ningún ranking, pero que puede resultar decisivo cuando lleguen las próximas grandes citas.