Es normal que, si en el WTA 1000 de Toronto solo quede una jugadora local en el cuadro femenino, el público se vuelque con ella como si no hubiera un mañana. Son los momentos bonitos del deporte cuando te da la opción de jugar en casa, que se lo digan a Bianca Andreescu. La canadiense tuvo de nuevo ese idilio con la grada para vencer a Alizé Cornet y avanzar hasta los octavos de final.
"Tener estos partidos apretados y jugar bien en los momentos clave es lo que toda jugadora necesita. Una vez los tienes es cuando sumas confianza. La grada ha estado genial, creo que nunca había jugado frente a un público así, una sensación que ya viví en 2019. Ojalá pueda continuar igual todo el torneo", subrayó la campeona del US Open 2019, que este jueves saltará a la pista para enfrentarse a la china Qinwen Zheng.

