Andy Murray deja claro un año más que la hierba es su superficie estrella. El británico ha demostrado con su actuación en Stuttgart que se encuentra en plena forma para intentar con ciertas garantías todo lo que se proponga. Un hito que lo convierte en posible favorito para impedir a Rafa Nadal conseguir los cuatro grandes en un año, si ambos juegan Wimbledon. El que fuera número 1 del mundo en 2016 avala con sus números esta premisa. Es cierto que todavía es pronto para sacar conclusiones, pero las expectativas de Andy Murray para este inicio de verano podrían ser sólidas.
A un paso de la final en Stuttgart
Si bien el británico tiene hoy un duro enfrentamiento por delante ante Nick Kyrgios, no será el duelo más complicado que ha superado esta semana. Andy Murray viene de ganar a Alexandr Bublik en dos sets y poco más de una hora para pasar a cuartos de final. Allí se enfrentaría al número 5 del mundo, Stefanos Tsisipas. Solo se había batido una vez contra el griego, en el Us Open del pasado año y, aunque se lo puso difícil, no consiguió superar la prueba.
Aunque ya son buenas noticias, ganar el torneo alemán supondría para el escocés un empujón en el ranking y un gran repunte de autoestima puesto que no consigue un título desde 2019. Además, el trofeo sería especial, siendo la primera vez que Murray participa en Stuttgart en toda su carrera.
Sus cifras de efectividad lo avalan
La ciencia no falla. Entre los tenistas en activo, Andy Murray cuenta con el segundo mejor porcentaje de efectividad ante jugadores Top 10 en hierba. El escocés llega al 66,7%, lo que supone el doble de victorias que de derrotas (14-7). Solo tiene por delante al propio Rafael Nadal, que sobrepasa el 69%. Sin embargo, al analizar sus enfrentamientos en finales, Murray se lleva el punto. El head to head cae sobre su lado 3-1. Aunque no se han enfrentado nunda en una final en hierba, es clave tener en cuenta los números. Además de un golpe emocional que asentó al incluir en su palmarés el Masters 1000 de Madrid en 2016, ganando a Nadal en su superficie estrella y, lo que es peor, en casa. A pesar de sus pocas apariciones certeras tras la lesión, el pequeño de los Murray conoce a la perfección el juego del manacorí y su experiencia puede jugar a su favor en un posible enfrentamiento durante el tercer Grand Slam del año.
Una historia especial con la hierba
Lejos de comparaciones, pero aprovechando el protagonismo de Nadal, se pueden establecer ciertas similitudes en las preferencias de ambos por una superficie y su efectividad. No es ningún secreto la predilección del mallorquín por la tierra batida, pero tampoco lo es la de Murray por el verde. De los 46 títulos que tiene en su palmarés, 8 de ellos los ha conseguido sobre la hierba del circuito, lo que supone más de un 17%. Entre ellos, dos corresponden a Wimbledon, el mismo número de trofeos en el torneo que tiene Rafael Nadal. Un punto más a tener en cuenta, puesto que, a pesar de su poca actividad, Murray ostenta el doble de títulos en hierba que el rey de la tierra batida. Sin contar con que es el segundo tenista con más títulos consecutivos en esta superficie (3), por detrás de Roger Federer (10).
La lesión de Nadal como aliciente
Otra premisa a tener en cuenta que iguala el marcador es el duro proceso al que Nadal se está sometiendo por su lesión crónica en el escafóides del pie izquierdo. Si el manacorí decide jugar sobre la hierba de Wimbledon para intentar ir a por otro grande, contará con esta desventaja en una superficie que es más peligrosa para su lesión. Cualquier paso en falso podría aumentar su dolor y tirar toda la temporada de hierba por la borda. Este infortunio es algo con lo que Murray cuenta. Un contratiempo que, unido a su compromiso con el césped de Wimbledon - como ya declaró hace unos días al salir en defensa del torneo - podrían decantar la balanza a su favor.
Todas estas premisas y cifras hacen pensar que Murray podría volver a estar entre los mejores aprovechando su efectividad en hierba. Sin embargo, tampoco hay que olvidar que cada vez que se da a Nadal por muerto el manacorí resurge de sus cenizas. Así lo ha demostrado este año al ganar el Open de Australia y Roland Garros con muy pocos partidos preparatorios en ambas ocasiones. Por ello, aunque la teoría y los números jueguen a favor del británico, este tendrá que transformarlos en hechos para volver a reforzar así la certeza de que, aunque lejos del Big 3, tiene un hueco en la historia.

