Masarova: “Siento que tengo que asentarme en este nivel"
En su primera temporada afrontando el calendario WTA, la sexta mejor española del ranking reflexiona sobre el duro camino hasta el top100.
Definitivamente, no está siendo una temporada sencilla para Rebeka Masarova (Basilea, 1999). Tampoco lo fue la anterior, donde partió desde el puesto #731, disputando los torneos más bajos dentro de la pirámide, pero su ambición y calidad la llevaron a cerrar el curso en el escalón #163 de la clasificación, debutando incluso en su primer cuadro final de Grand Slam y pasando ronda. Ahora es momento de confirmar su nuevo estatus, de mantener esa regularidad imprescindible que te exigen para tocar el top100, aunque esta vez no será tan rápido.
La jugadora de 22 años, ahora mismo sexta mejor raqueta nacional, comenzó el calendario buscando dar el próximo paso, pero todo a su alrededor se ha vuelto más duro, empezando por sus rivales. Esta semana, en el BBVA Open Internacional de Valencia, su viaje ha llegado hasta los octavos de final, derrotada ante Xiyu Wang este mismo miércoles. Punto de Break se sentó con Masarova para analizar su situación, encontrando en sus ojos la emoción de estar muy cerca, pero también la responsabilidad de no querer fallar.
Derrota dura, mal momento para una entrevista.
Tranquilo, estoy bien, simplemente está siendo un año diferente al anterior. En 2021 empecé de cero y ahora me ha tocado arrancar en otro nivel donde es más complicado ganar partidos, encarrilar un par de victoria se vuelve difícil. En la gira de tierra me estoy sintiendo mejor, empecé con cuartos de final en Marbella, luego cuartos en La Bisbal y aquí he pasado primera ronda que siempre es muy dura.
¿Cuál ha sido el mayor cambio respecto al año pasado?
Las jugadoras contra las que me enfrento en primeras rondas, incluso en algunas Qualys, son las jugadoras que el año pasado me encontraba en semifinales o finales de un ITF 25K. La intensidad es mucho más alta, cada vez te puedes relajar menos en un partido porque cada vez te cuesta más.
Ya no hay partido fácil.
Definitivamente, no. Incluso ese partido que quizá comienza fácil, como el mío aquí de primera ronda, sabes que en cualquier momento la otra puede subir el nivel y meterse en la pelea, exactamente lo que pasó. Partidos fáciles no hay ninguno a estos niveles.
El año pasado empezaste jugando torneos ITF 15K, este año has empezado jugando la fase previa de un Grand Slam. Si lo piensas detenidamente, es una barbaridad...
Es un cambio muy grande. En marzo del año pasado estaba perdiendo en primera de Qualy en un Resort en Antalya; este año a marzo llegaba después de jugar Qualys de Grand Slam. Siento que tengo que asentarme un poco a este nivel, sé que lo tengo, que puedo dar más, pero es todo un proceso.
En el ranking has dado un salto de +600 posiciones, ¿tus expectativas han dado el mismo salto?
Las mías sí, de hecho, en 2021 creo que sobrepasé mis expectativas por cómo acabé el año. Esta temporada, sabiendo todo lo que fui capaz de hacer en la anterior, por supuesto que tengo expectativas más altas, pero es peligroso marcarte metas de ranking. Te puede ir súper bien y superar esa expectativa, pero si no la cumples luego la decepción es muy grande. Hay que ponerse metas de objetivos de trabajo, no tanto de ranking, eso es una consecuencia.
Los mejores dicen que hay soñar a lo grande.
Todos los jugadores somos ambiciosos y tenemos metas altas, solo que algunos lo dicen en voz alta, esa es la diferencia (risas). Hoy cada cosa que dices genera ruido, habrá quien lo critique y habrá quien le guste, hay para todo. Claro que el ranking es importante, determina qué torneos vas a jugar, pero no lo puedes basar todo en eso, no te puede influenciar en tu día a día.
Personalmente, ¿sigues siendo la misma Rebeka que hace un año?
Sigo siendo Rebeka, eso seguro (risas). He aprendido muchas cosas nuevas, las experiencias te van formando, también he descubierto cosas de mí misma. Siempre será la misma persona, pero voy añadiendo cosas nuevas, personalmente he madurado y aprendido muchísimo.
¿Cómo qué?
Me he dado cuenta de la importancia que tienen las rutinas en un torneo, en semanas de entrenamiento, o la importancia que tiene la planificación, tener un orden mental. Jugando partidos, muchas veces me pongo ansiosa y después, viendo el partido desde fuera, lo ves todo mucho más claro, pero en directo esas emociones te bloquean. Son pequeñas cosas que he ido corrigiendo, todavía tengo que seguir corrigiéndolas.
¿Tu tenis ha cambiado?
No diría que ha cambiado, sí que he ido identificando cuáles son mis puntos fuertes para utilizarlos contra mis rivales. Los puntos menos fuertes también los he identificado para trabajarlos y que estén más equilibrados con los otros. Analizar situaciones de partido me ha ayudado mucho, saber cuándo tengo que apretar, cuándo tengo que relajarme, cuándo toca aguantar, etc.
La Rebeka de ahora contra la Rebeka que ganaba el año pasado en Platja d’Aro, ¿quién ganaría?
Ahora sé más cosas, conozco un poco mejor mi juego… no sé, es difícil esta pregunta, yo creo que ganaría la de ahora (risas).
¿Y contra la Rebeka que hizo 2R en el US Open?
Semanas buenas siempre vamos a tener, pero no podemos compararnos constantemente con ese recuerdo, hay que seguir adelante y mejorar en cada torneo, sabiendo que no todas las semanas serán así de buenas. Sí que es muy útil repasar esos recuerdos para encontrar qué cosas se hicieron bien para llegar a ese nivel y así repetirlo.
Este año no has podido superar la Qualy de Australia ni de Roland Garros, ¿te preocupa que la gente ponga tan alto el listón?
Pero no tanto por la gente, eso no me preocupa. Es más por un asunto mío personal, el hecho de pasar la Qualy y ganar una ronda me ayudó a demostrarme que podía hacer mucho más que eso, estoy convencida. Ahora sé que puedo luchar por pasar dos o tres rondas, es algo que me da confianza.
Hace 15 meses cambiaste Suiza por Barcelona, ¿qué tal va esa adaptación?
Estoy muy bien, la gente con la que trabajo es un equipo que ya conocía desde hace años, no es un entorno desconocido para mí, incluso había entrenado con Pipo (Maresma) cuando tenía 9 años, aunque casi no me acuerdo (risas). Ahora mismo sería muy difícil encontrar a una persona con la que tenga una conexión tan buena desde el inicio como la que tengo con Pipo.
Ha sido hablar de Pipo y se te ha puesto una sonrisa. ¿Te imaginas este camino sin él?
Con estas cosas nunca se sabe, puede pasar de todo, pero él me ha preparado para muchas cosas, me ha ensañado mucho. Esta semana, por ejemplo, no ha podido estar aquí conmigo, pero estoy consiguiendo hacer mis cosas, poner en práctica todo lo que he ido sumando. Ojalá no nos separemos nunca pero, si pasa algún día, sería una persona de la que he aprendido muchísimas cosas.
¿Tienes hueco para volver a casa?
Es lo malo de ser tenista, que no tenemos muchas vacaciones, pero intento sacar algún hueco para escaparme de vez en cuando. Hace poco jugué un torneo en Suiza y mi hermana estuvo allí viéndome, eso se agradece mucho.
¿Cómo es tener lejos a tu familia?
Los echo de menos, claro, también el propio país, la naturaleza que tenemos allí en cuanto sales de casa, eso es muy bonito. Pero tampoco lo pienso mucho, ahora mismo estoy súper feliz con mi vida, por suerte Suiza no está muy lejos de España, están cerquita.
Hace un par de meses le hice un test a Jil Teichmann hablando de las diferencias entre Suiza y España. ¿Te atreves?
Uyy…
Es fácil, ya verás. Por ejemplo, el clima.
España.
La comida.
Depende, es que me encanta el queso y el chocolate… pero quizá haya más variedad en España.
El ocio.
España, aunque depende de lo que te guste. A mí me encanta dar paseos y respirar de cerca la naturaleza, aquí hay sitios bonitos pero tienes que irte algo más lejos. Si eres más social, de salir donde hay más gente, entonces España.
La música.
España.
Si solo pudieras hablar un idioma para el resto de tu vida…
El español.
Por curiosidad, ¿cuántos idiomas hablas?
Español, inglés, alemán, catalán, eslovaco y un poquito de francés.
Qué barbaridad. ¿Barcelona o Basilea?
Barcelona. Y me encanta Basilea, es más pequeñita, tiene mucho encanto, pero en invierno hace demasiado frío (risas). Barcelona tiene más cosas.
¿Playa o montaña?
Montaña. Pero en verano… (risas)
¿Pan tumaca o chocolate?
Chocolate, esta es fácil.
¿Arantxa Sánchez o Martina Hingis?
Ufff, no sé. Conozco un poco a Martina, coincidí con ella hace unos años, me quedo con Martina
¿Federer o…
(Risas)
¿Sigo o no hace falta?
No sigas: FEDERER.
¿Mortadelo o Heidi?
Mortadelo y Filemón, ¡lo leía siempre!
Pues ha ganado España por goleada. ¿Qué te traerías de Suiza para aquí?
Me traería la naturaleza de allí, seguro.
Por cierto, imagino que conocerás la cuenta Masarova Supporters, te hace un seguimiento exhaustivo en cada torneo. ¿Algo que decirles?
Que son increíbles y que muchas gracias por todo el apoyo, siempre están ahí, se enteran de más cosas de las que sé yo (risas). Si me toca contra alguien con la que nunca he jugado, ahí están ellos para recordármelo.
¿Sabes quién está detrás?
Hablé una vez con ellos, creo que era alguien de Mallorca, pero no te lo aseguro.
Tengo que conectaros.
¡Ojalá! Lo dejo en tus manos.