Emma Raducanu no ha tenido un inicio fácil a su próxima parada en el circuito WTA. Solo tiene 19 años, pero la británica está haciendo una especie de máster acelerado acerca de convivir dentro del tenis femenino, de gestionar y lidiar el foco mediático, de abrazar la presión como compañera de viaje y de responder a unas expectativas generadas tras dos semanas sobresalientes. Ahora vuelve a la casilla de salida, a su querida Gran Bretaña, donde comenzó un viaje impresionante en las pistas de Wimbledon. Allí llegó la pasada temporada a octavos de final, unos octavos de final en los que acabó retirándose ante Ajla Tomljanovic por motivos que conocimos a posteriori: problemas respiratorios derivados de la ansiedad y los nervios de verse en semejante escenario.
"Lo que pasó en el último partido fue bastante complicado para mí, especialmente en aquel momento. No tenía ni idea de cómo iba a reaccionar después de eso: en aquel momento jamás había jugado en una pista tan grande y con tanta gente viéndome. Tenía muchas ganas de seguir jugando, así que no poder acabar el partido fue bastante duro. Si me hubieses dicho el año pasado, en Nottingham, que iba a llegar a la cuarta ronda de Wimbledon, te hubiese contestado: "Sí, ya" (risas). Fue una semana positiva y creo que fui capaz de aprovechar ese impulso. A lo largo de todo el verano seguí haciendo un trabajo correcto y tuve una gran victoria en el US Open". Las declaraciones de la británica a la BBC dejan a las claras una cosa: a través de la adversidad, Emma consiguió darle la vuelta a la tortilla y llevar a cabo un hito histórico, darle a su país un nuevo título de Grand Slam en el lado femenino.
Sin embargo, todo lo que llegó tras Nueva York ha sido una cascada de emociones y elementos que han vuelto a atrapar a Raducanu. Nada mejor que tratar de simplificar las cosas: a doce meses vista, la filosofía de Raducanu es muy clara. ¿Por qué preocuparse de aspectos fuera de su alcance? La británica dejó muy claro cuál es su nuevo enfoque. "Sinceramente, han sido doce meses realmente difíciles. No siempre ha sido fácil, pero he aprendido mucho sobre mí misma y sobre cómo tratar bastantes cosas. Diría que mi forma de afrontar las cosas es diferente en estos momentos. Estoy mucho más centrada en el proceso y en las cosas que hago cada día, ya que sé que eso es lo único que verdaderamente puedo controlar".
CONFIAR EN EL PROCESO Y UN DOBLES CON MURRAY
La palabra "proceso" es mencionada varias veces por Raducanu, especialmente tras recordar el título en Flushing Meadows. ¿Existe algún tipo de arrepentimiento por conseguir un Grand Slam en un momento en el que, quizás, no estuviese preparada? Para nada: es un bonito punto de partida a un camino rocoso y que tendrá muchas dificultades. "No creo que cualquier persona diga: "Ojalá no hubiese ganado un Grand Slam con 18 años". Es lo que te marcas cuando empiezas a jugar al tenis. Quería ganar un Grand Slam y lo conseguí. Es genial que ocurriese tan pronto, si bien te llega con un montón de desafíos. Lidiar con ellos, aprender y crecer a través de todas las adversidades a las que me he enfrentado es lo que realmente valoro. Es ahora cuando, en cierto modo, estoy haciendo el verdadero trabajo, es como si lo hubiese hecho todo al revés. Sé lo que estoy haciendo y confío en lo que estoy haciendo".
Y porque no todo va a ser negativo o un nuevo desafío, la británica también hizo referencia a un sueño por cumplir: jugar un dobles mixto, preferiblemente en Wimbledon, con uno de sus grandes referentes. "Sí, mi pareja soñada para un dobles mixto es Andy Murray. No es algo que hayamos hablado aún, es algo que queremos ambos, creo. No sé si éste va a ser el año, pero espero que ocurra en algún momento. Pronto... medio pronto (risas)".

