Dos semanas de actividad frenética que han hecho de París el foco de atención de todo el mundo del deporte. Eso es lo que ha tocado a su fin en Roland Garros 2022 y lo ha hecho de una manera tan simple de resumir como imposible de interiorizar y darle su verdadero valor: ganaron los mejores. Rafael Nadal ha sumado el 14º título imbuido en un mar de dudas en torno a su continuidad en el mundo del tenis y demostrando que está por encima de toda consideración lógica, mientras que Iga Swiatek se ha erigido en un coloso inexpugnable para todos sus rivales y apunta a crear una dinastía ganadora en la que no se observan fisuras. Pero ha habido mucho más.
1. Rafael Nadal es un ser superior
Esa parecer ser ya la única explicación que nos permite entender lo que está haciendo este hombre en el mundo del deporte. Menos de un mes después de abandonar cojeando el Foro Itálico y con el pie totalmente dormido durante todo el torneo, el balear se ha cargado a cuatro jugadores del top-10 en su camino al 14º título en París, dejando momentos que perdurarán para siempre en la memoria de todos los aficionados.
2. Novak Djokovic y el poder de la derrota como combustible para la redención
Ser batido por su archienemigo y en unas condiciones en las que, a priori, él partía como favorito no ha debido sentar nada bien a un hombre tan competitivo como Novak. El serbio ve cómo se le van escapando oportunidades de agigantar su leyenda, sabe que perderá el número 1 del mundo muy pronto y necesita volver a sentirse el mejor. La derrota fue dolorosa, pero espoleará sus aires de venganza de cara a Wimbledon.
3. Stefanos Tsitsipas sufre una nueva decepción
Si hay un jugador que no ha cumplido con las expectativas puestas en él ha sido el griego. No pasar de octavos de final en un torneo en el que el azar le había deparado un cuadro bastante asequible supone un duro revés a sus aspiraciones de inaugurar su casillero de Grand Slams, al ser la tierra batida su superficie predilecta. Tendrá que replantearse muchas cosas, porque el título de Montecarlo no es suficiente por sí mismo para un hombre de su entidad.
4. Carlos Alcaraz aprende una lección y Holger Rune se sube al carro de la revolución
Tener 19 años es un tesoro porque permite aprender lecciones importantes que puedan ser puestas en práctica en años venideros. Carlos sabe lo que es ganar, pero de la derrota es de donde obtendrá más pistas para afincarse en la cima. Hizo dos sets realmente malos ante Zverev y, aún y así, estuvo cerca de ganar, lo cual ha de servirle de motivación para próximas citas. También tendrá el acicate de ver cómo un coetáneo, como Rune, se ha erigido en la gran revelación del torneo.
5. Casper Ruud, la ilusión de haber roto moldes
La final no puede ensombrecer el excelso torneo realizado por el jugador noruego, que ha conseguido explorar sus límites y poner de manifiesto que es un tenista capaz de alcanzar grandes éxitos. Quizá no ostente el relumbrón mediático de otros, pero su carácter trabajo le ha permitido pisar una final de Grand Slam antes de lo previsto por cualquiera. Motivos para la esperanza de cara al futuro.
6. Iga Swiatek y dosis de imbatiblidad legendarias
Surrealista ver cómo una joven de 21 años recién cumplidos es capaz de encadenar la friolera de 35 victorias consecutivas y dar la sensación de que tiene aún un amplio margen para progresar. Su superioridad es insultante y promete marcar una época en el circuito femenino.
7. Cori Gauff se aproxima a la gloria predestinada
Quizá la estadounidense sea quien deba asumir el rol de principal opositora a medio plazo de Swiatek. Llegar a una final de Grand Slam con 18 años es algo memorable y la manera en que cayó ante Swiatek no resta méritos a lo que ha conseguido. Puede ser el punto de partida a una eclosión aún mayor.
8. La inconsistencia de las mejores alcanza un estatus superior
Krejcikova tocada a nivel físico y sin ritmo, Paula Badosa con problemas de gestión emocional y terminando lesionada, Sabalenka incapaz de hallar su mejor nivel, Ons Jabeur viendo cómo su magia se diluía a las primeras de cambio, Maria Sakkari despojada del espíritu guerrero que la situaba como favorita... La ristra de problemas y decepciones es infinita en la zona noble del cuadro femenino, que parece quedar sin alternativas reales al poder establecido, al menos de forma regular.
9. Garbiñe Muguruza y un desgarrador hundimiento
Especialmente sangrante es el caso de la hispanovenezolana, que no levanta cabeza desde hace meses y cuyo éxito en las WTA Finals supuso la antesala de la enésima crisis tenística y de confianza. Ya no se sabe qué se puede esperar de una jugadora capaz de lo mejor y de lo peor, que luce despojada de su magia de antaño, perdiendo partidos que tenía ganados, pero a la que resulta imposible descartar del todo de la lucha por la cima.
10. Qinwen Zheng, la nueva ilusión del circuito
Ha sido la única jugadora capaz de ganar un set a Swiatek, lo cual ya es motivo suficiente como para considerarla alguien a tener en cuenta. Si se analiza su desparpajo en cancha y tremendo potencial a sus 19 años, podemos aseverar que estamos ante una tenista con opciones de reventar todos los pronósticos en un gran torneo próximamente.

