Estaba siendo el partido del ATP Roma 2026. Una auténtica batalla entre Jannik Sinner y Daniil Medvedev. Ninguno se estaba dejando nada y al mismo tiempo estaba pasando todo. Desde calambres, mareos y vómitos. El italiano se exhibió en el primer set y el ruso respondió con un magnífico segundo set. El número uno tenía una ligera ventaja en parcial definitivo, pero la igualdad era máxima. Hasta que apareció la lluvia y una hora después obligó a suspender el partido hasta el día de mañana con un marcador de 6-2, 5-7, 4-2 (40-adv) favorable a Sinner.
Es la consecuencia directa de que en pleno 2026 un Masters 1000 no tenga pista cubierta. Los Grand Slams tomaron nota y todos ellos tienen, como mínimo, una pista cubierta. Sin embargo, la mayoría de los Masters 1000, a excepción del Mutua Madrid Open y Shanghái, mientras que París se juega bajo techo, siguen sin esta necesaria alternativa.
La lluvía frenó el mejor partido del ATP Roma 2026
Estos diez días en Roma han estado repletos de parones por lluvia, lo que ha obligado a terminar en más de un día la jornada de madrugada. Pero en esta ocasión obliga a posponer un duelo que está viendo de los más interesante.
El último duelo entre el italiano y el ruso se remontaba a la final de Indian Wells en la que el de Moscú exigió sobremanera al de San Candido, aunque el número uno se hizo con el título por 7-6, 7-6. Se podría decir que fue la victoria que más le costó a Sinner. Y por ello, no quería que esta vez delante de su gente y a solo dos pasos de entrar, una vez más, en la historia del tenis, volviera a ocurrir lo mismo.
En los tres primeros juegos, Medvedev solo consiguió dos puntos, el resto cayeron en el bolsillo del italiano que en apenas 10 minutos ya colocaba el 3-0. Un repertorio de derechas, reveses paralelos y primeros servicios dejaban completamente desarbolado al ruso, que miraba a su entrenador Thoma Johansson pensando ‘¿Y qué hago yo para parar esto?’.
Sinner fue un vendaval en el primer set
Y la verdad es que nadie tiene la receta, hoy por hoy, para no solo derrotar al italiano, sino para siquiera hacerles cosquillas. La exhibición del número uno del mundo seguía, rompía una vez más y en 30 minutos se hacía por el primer con un contundente, y ya nada sorprendente 6-2. Mientras el performance rating de la ATP le ponía un 9,7 al primer set de Sinner.

Sin embargo, enfrente tenía a todo un perro viejo, un exnúmero uno campeón de Grand Slam y que sabe lo que es triunfar en Roma. Otra versión de Medvedev hubiera desconectado y habría entregado el partido. Pero, este Daniil, que ya se vió ayer ante Landaluce, recuerda mucho a su mejor versión. Así que interrumpía la fiesta de Sinner, rompía su servicio al comienzo del segundo set, y colocaba un 3-0 que silenciaba a todo el Foro Itálico.
Medvedev silenció el Foro Itálico
El pequeño despiste del italiano, pasó a convertirse en preocupación cuando Medvedev gozaba de tres bolas de break para poner el 4-0, pero neutralizó la rebelión. Aun así, el moscovita destapó el tarro de las esencias y consiguió lo más complicado, quitarle la iniciativa del punto a una máquina como Sinner.
Empezaba a boquear el número uno del mundo, incluso vomitaba, y sus piernas le mandaban un aviso, quizás por ello, decidió subir una marcha y también se encomendaba a la grada. Sacaba el puño a pasear y pedía ánimos para darle la vuelta a un segundo set que se estaba poniendo muy cuesta arriba. Un campeón también se construye en momentos como este. No todo iba a ser un paseo, así que apretó los dientes, aceptó la situación y recuperaba el break para después poner el 3-3.
Medvedev había conseguido frenar la hemorragia y se mostraba entero, pero Sinner, que pasó de la inspiración a la resistencia mandaba un mensaje: ‘estaré tocado, pero sigo siendo igual de peligroso’.
El segundo parcial entraba en el momento clave (5-5) y la sensación era de igualdad máxima. Sin embargo, se le veía más cómodo y seguro al servicio a Medvedev, mientras que Sinner sufría de mareos y calambres. La insistencia del ruso tuvo premio, después de empujar constantemente durante todo el set, se hacía con él (7-5) y mandaba el encuentro a una manga definitiva.
El cuerpo de Sinner empezaba a mostrar señales de agotamiento, cojeaba y su mirada no auguraba nada nuevo. Podría ser el día en el que su racha de 32 victorias consecutivas llegara a su fin y con él, el intento de ganar todos los Masters 1000. Si tenía que ser un día, era hoy. Su físico estaba llegando al límite, y Medvedev fluía como hacía años que no se veía en tierra batida. Hasta que el campeón de cuatro Grand Slams se revolvió a las circunstancias, quebraba en el tercer juego y pegaba un grito que se escuchó en toda Roma.
Today’s evening session has been concluded due to inclement weather. Here is the revised Order of Play. #IBI26 | @BMWItalia pic.twitter.com/fiUQuZDyul
— Internazionali BNL d'Italia (@InteBNLdItalia) May 15, 2026
Pocas veces se le había visto tan intenso y tan caliente al de San Candido, incluso en sus mayores éxitos no acostumbra a mostrar sus emociones. Pero la situación obligaba a soltar la tensión; su rugido le despertó y a Medvedev le asustó. Con una grada completamente entregada se ponía 3-1 arriba, pero su físico también era su rival y pedía la entrada del fisio para tratar unas piernas con mucha tralla. También lo hacía para dar el sprint final hacia la final y para que el moscovita, que estaba siendo un dolor de muelas, no se rebelara.
La lluvia, que estaba siendo la protagonista del torneo, no se quiso perder semejante batalla e irrumpía con fuerza con 4-2 en el marcador. Y Sinner, que ya tenía bastante con el ruso y con su físico, no quería más sustos y pedía que se parase. Le costó convencer a la juez árbitra, pero finalmente anunció la suspensión.
Pero lo que iba a ser una pausa de 15 o 20 minutos se fue extendiendo hasta más de una hora y las 23:00 horas anunciaban el aplazamiento de este partidazo al día de mañana. El hecho de tener una pista cubierta en pleno 2026 hace que la semifinal entre Jannik Sinner y Daniil Medvedev (6-2, 5-7, 4-2 (40-adv)) se tenga que terminar este sábado.

