Con mucho honor se despide Martín Landaluce del ATP de Roma 2026. El español hizo un partido casi perfecto desde el principio hasta el final. Pero enfrente tuvo a un Daniil Medvedev que volvió a mostrar su mejor versión en su ‘peor’ superficie y una lluvia traicionera que cortó el ritmo del español cuando iba camino de sus primeras semifinales de Masters 1000. Aun así, luchó como un campeón en el tercer set, pero la experiencia y resistencia de Medvedev se impuso para llevarse la victoria por 1-6, 6-4, 7-5 y citarse con Jannik Sinner en la penultima ronda.
Una oportunidad de oro la que tenía Martín Landaluce de redimirse de los cuartos de final de Miami, donde no pudo mostrar su mejor versión ante Jiri Lehecka. Esta vez tenía enfrente a un Daniil Medvedev que dentro de su rechazo a la tierra batida, es en Roma donde acostumbra a dar mejores prestaciones.
Así fue la gran batalla entre Daniil Medvedev y Martín Landaluce en los cuartos de final del ATP Roma 2026
Pero después de entrar como lucky loser, el madrileño entendió que este ‘regalo’ tenía que ser bien aprovechado y desde su entrada al cuadro principal no se ha dejado ni un solo set por el camino. Esta era su carta de bienvenida y así lo hizo saber desde el principio, atacando cada bola y colocando un 3-0 en apenas 10 minutos.
Le pilló de sorpresa a Medvedev que salió mucho más conservador y a verlas venir. Pero a ‘Tintin’ le salía todo. La derecha fluía, el revés hacía daño, el saque entraba (85% de puntos ganados con su primer servicio) y las dejadas le estaban saliendo a la perfección. Todo estaba yendo a pedir de boca y en consecuencia el marcador reflejaba un increíble 5-0 en 17 minutos.
Medvedev era un jueguete en manos de Landaluce
Todo iba muy rápido, Medvedev parecía estar todavía en los vestuarios, mientras que en la mirada de Landaluce se veía una determinación y un objetivo muy claro: pisar sus primeras semifinales de Masters 1000. El ruso ya pensaba en el segundo set y el español se hacía con el primer parcial con un contundente 6-1 en 27 minutos.
Las gradas del Campo Centrale del Foro Itálico no sabían cómo digerir este fulgurante inicio de Landaluce y la errática salida de Medvedev. Esperaban un partido más reñido, pero el madrileño no estaba ahí para dar espectáculo, sino para ganar, y ganar arrollando.
Como era de esperar, el moscovita subió el nivel sino quería irse con una humillación de Roma y pedía el apoyo de las gradas. Landaluce seguía a lo suyo, apoyándose en un gran servicio y mandando con su derecha. El tenis de Medvedev empezó a asomar la pata y conseguía su primer break para colocar el 3-1. Sin embargo, ni se inmutó el español que no varió ni un ápice su juego. Sentía que hoy era su día y evitaba cualquier rebelión del ruso devolviendo el break.

Un parón de quince minutos por la lluvía enfrió al español y dio alas al ruso
Todo iba sobre ruedas hasta que la gran protagonista de esta semana, la lluvía, hacía acto de presencia y obligaba a pagar el partido durante veinte minutos. Algo que no perturbó el juego de Landaluce porque ponía el 3-3. Aun así, el parón le sentó mejor al ruso, que salió con todo y en la siguiente oportunidad rompía el servicio del español. Sacaba para cerrar el set, pero Landaluce no iba a permitir que un actor externo como la lluvia le fastidiara los planes. Así que contraatacaba y devolvía el quiebre, pero cuando sacaba para apuntar el 5-5, el moscovita disparaba y se anotaba un segundo set (6-4) que de no ser por la lluvía hubiera sido distinto.
El duelo se decidiría en un tercer set donde las fuerzas se habían equilibrado. Pero ni mucho menos el madrileño había desfallecido, el saber hacer y la experiencia de Medvedev se impusieron en los momentos clave del segundo set, pero el tenis de Martín seguía siendo de quilates.
Un tercer set de mucho tenis
Tanto que aprovechaba dos dobles faltas seguidas del ruso para comenzar con ventaja el último parcial (2-0) y demostrar que estaba muy vivo. “A volar tío, a volar”, le pedía su entrenador Óscar Burrieza, consciente de que el partido se le estaba poniendo muy de cara.
El problema era que enfrente tenía a todo un exnúmero uno del mundo que ya había superado la pájara del primer set, aprovechado la oportunidad que se abrió con la lluvia en el segundo y completamente afianzado en el tercer set. Empujó mucho por recuperar el terreno perdido y devolvía la rotura para igualar todavía más un auténtico partidazo.
Pero ni la presión de estar jugando en la pista central de un Masters 1000, ni enfrente de todo un exnúmero uno, que se mostraba muy peligroso, pusieron nervioso a un Landaluce que mostraba mucho orden y temple a sus 20 años, sobre todo después de salvar tres bolas de rotura con 4-3 en contra. Independientemente del resultado final, el salto de mental, físico y tenístico del madrileño ya era todo un hecho.
Finesse from Landaluce ✨ #IBI26 pic.twitter.com/sWK0rtqLB4
— Tennis TV (@TennisTV) May 14, 2026
El encuentro pendía de un hilo y podía caer de cualquier lado. Un paso en falso podría ser demoledor y ambos lo sabían, pero ninguno de los dos se dejaba nada y los intercambios se prolongaban; así como los juegos, igualados hasta el final. Salvaba hasta tres bolas de partido Landaluce, en una muestra de fortaleza y confianza desconocida hasta la fecha en el madrileño y ponía el 5-5 para delirio de la grada.
Estaba siendo el día de Landaluce, sin lugar a dudas, pero la resistencia de Medvedev, tanto tenística como mental recordaba al mejor Daniil Medvedev. Y no solo salvaba una bola de break que hubiese sido prácticamente el final del partido, sino que vio las dudas del madrileño cuando sacaba para llevar el duelo al tie break, olía la sangre y se llevaba un auténtico partidazo por 1-6, 6-4, 7-5. Esta vez el tenis le fue cruel a Martín Landaluce, que no se puede reprochar nada y tuvo a tocar sus primeras semifinales de Masters 1000. Pero con el tenis mostrado en Roma es el camino para que llegue la primera de muchas.

