Dejen ser a Carlos Alcaraz

El murciano revela en una entrevista que no quiere pensar más allá en el tiempo porque le agobia saber que su carrera aún tiene para largo.

Jose Morón | 13 May 2026 | 19.39
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Dejen ser a Carlos Alcaraz. Foto: Getty
Dejen ser a Carlos Alcaraz. Foto: Getty

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Siempre tuve el miedo de que Carlos Alcaraz se aburriese o se agobiase del tenis. Él no es como las otras leyendas de este deporte que opositan a ser el mejor de la historia. El murciano tiene su propia manera de ver las cosas, y por lo que ha dicho en la última entrevista que ha dado a Vanity Fair, expresa ese pensar que teme agobiarse si piensa que le quedan muchos años por delante, viéndose como un esclavo del tenis.

Si nos paramos a pensar en la vida que llevaron los miembros del Big 3, los tres tenían una vida dedicada al 99,9% al tenis. Unas parejas estables y largas, vidas familiares que le permitían pensar única y exclusivamente en el tenis. Alcaraz no es así. Él siente la vida de otra manera. Y precisamente en esa manera que tiene él de vivir su propia vida está el riesgo futuro de que pueda quemarse de lo que supone este deporte.

El tenis es muy demandante

Este deporte te exprime al máximo. Te exige estar al 100% desde el 1 de enero al 28 de noviembre, con la obligación de ganar siempre, en el caso de tenistas de la talla de Alcaraz. Es el precio a pagar para ser el mejor de la historia. Carlos, al igual que Sinner, tiene la exigencia de ganar cada torneo que juega, y en el caso de no hacerlo, su nombre estará acompañado de palabras como ‘decepción’, ‘fracaso’ o ‘crisis’. Y esa presión, a la larga, termina por reventarte a nivel mental.

Bjorn Borg se retiró del tenis con 26 años harto de soportar presión. Completamente agotado a nivel emocional y mental, el sueco decidió dar un paso al costado, pese a estar en la cima de su carrera. Eso es lo que debe evitar precisamente Carlos Alcaraz. El murciano necesita encontrar la manera de llevar esto de una forma que le haga divertirse, pasarlo bien, estar acompañado de los suyos y seguir sumando grandes títulos por el camino.

“No quiero ser un esclavo del tenis”, “no quiero pensar que me quedan 12-15 años de carrera porque me agobio”, son frases que Alcaraz saca de su corazón para que la gente entienda que uno puede ser el número 1 del mundo, tener todo lo que quiera al alcance de su mano y la mayor de las famas, que siempre habrá un temor o una duda que llegue a tu cabeza.

Por eso es tan necesaria la presencia de Jannik Sinner. Porque gracias a que existe el italiano, Carlitos siempre tendrá la motivación y el hambre necesarios para levantarte cada mañana con ganas de superarte y llegar a su mejor versión. Él o los futuros tenistas que surjan el día de mañana serán lo que Alcaraz pueda usar como punto de apoyo para que la motivación siga tan a tope como siempre.

Hay que dejar ser a Carlos Alcaraz. Porque en esa manera que él quiere llevar su carrera está el modo de hacerlo. No hay otra que funcione para él. Cada ser humano es distinto y piensa y siente de manera diferente. Nadie debería tener derecho de decirle cómo debe llevar su vida o su carrera y es decisión suya. Además, no hay una única manera de hacer las cosas. Así funciona él y así seguirá siendo hasta que él quiera seguir.