Los cinco sets son una especie totalmente diferente de partidos. La posibilidad de que el partido se alargue por mucho y de que dos mangas no te ofrezcan la victoria permite a los grandes jugadores disfrutar de un mayor margen de maniobra en caso de estar al límite, una tendencia que ya conocíamos pero que se viene agudizando de forma curiosa en el circuito ATP. Y es que, con la victoria de Rafael Nadal sobre Daniil Medvedev en la final del Open de Australia 2022, ya es el tercer año consecutivo en el que se remonta una desventaja de dos sets a cero en contra; en todos los casos, además, esa remontada fue llevada a cabo por el tenista de mayor edad y, por tanto, de algo más de experiencia en el circuito. Lo consiguió Dominic Thiem ante Alexander Zverev en el US Open 2020, lo volvió a hacer Novak Djokovic ante Stefanos Tsitsipas en Roland Garros 2021 y ahora es el manacorí quien se suma a la hazaña, algo que apenas había ocurrido anteriormente y que ahora parece haberse convertido en una regla de oro.
Las remontadas empiezan a hacerse habituales en las finales de Grand Slam

