Reilly Opelka se vio obligado a parar el juego en su partido ante Maxime Cressy en Melbourne por un insólito motivo. Lejos quedan los días en los que Tsitsipas hacía esperar a los aficionados porque necesitaba cambiarse los cordones de sus zapatos. Sucedió lo nunca visto. Antes de que Cressy se preparara para sacar, Opelka se acercó a su banquillo. ¿El motivo? Un pájaro que sobrevolaba la pista tuvo la increíble puntería para que su excremento cayera sobre la gorra del tenista de Míchigan. La historia no acabó ahí. Opelka no tenía recambio exacto, y según el juez de silla, la imagen del patrocinador era demasiado grande en la otra gorra. Alguien de su equipo tuvo que ir al vestuario a por una réplica de la que tenía. Pese a que es algo que se supone que da buena suerte, Reilly Opelka terminó perdiendo los dos últimos sets.
El curioso incidente de Opelka con su gorra

