Simplemente perfecto. Así jugó Novak Djokovic durante una semana de ensueño sobre la ciudad francesa de París, donde a pesar de haber sufrido en numerosos momentos en diferentes partidos, siempre supo encontrar la escapatoria. Frenética intensidad de piernas y hambre de victorias, fueron la receta con la que Nole ha logrado alcanzar la excelencia sobre París-Bercy, consiguiendo un nuevo título en sus vitrinas y de esta manera liderar en solitario el ranking de jugadores con más títulos Masters 1000 en su historia, rompiendo la igualdad que tenía con Rafael Nadal.
No es fácil ganar un torneo cuando partes como primer cabeza de serie; presión añadida y motivación de otros jugadores por romper la hegemonía y más aún cuando llevas varias semanas sin ritmo competitivo. Sin embargo, Djokovic supo manejar a la perfección este hecho, y se aprovechó de las relajaciones de sus rivales para atacar en el momento preciso en cada uno de sus partidos. La final contra Daniil Medvedev es la que todos estaban esperando, y más aún tras lo ocurrido hace unos meses en el US Open. Djokovic es un jugador muy peligroso cuando tiene sed de venganza y hoy lo volvió a demostrar una vez más al ganar la final ante el jugador ruso por 4-6, 6-3 y 6-3 en dos horas y 16 minutos de juego.
Tan talentoso como caótico en algunos tramos, el serbio está recuperando su mejor nivel poco a poco. Como hemos mencionado anteriormente, no era una final nada sencilla para él, sobre todo después de la enorme dificultad que tuvo ayer para conseguir derrotar en semifinales al polaco Hubert Hurkacz. Lo más complicado que hay en el mundo del tenis es poder dar continuidad a las grandes victorias, y más para un tenista como Djokovic que necesita encontrar ese nivel que mostró en el primer tramo de la temporada. Salió al partido muy nervioso, y esos nervios se notaron sobre todo al saque. Es muy extraño ver a Nole acumular numerosos errores no forzados. En los dos primeros juegos del primer set, ya llevaba la friolera cifra de siete. Con el paso de los minutos se fue encontrando mejor en la pista y pudo igualar nuevamente la contienda. Al resto no estuvo mal, pero su incapacidad para dominar el servicio hicieron que nuevamente Medvedev se pusiera con break arriba y abriera brecha en el marcador, una distancia que sería inalcanzable y que finalmente cerraría por 6-4.
En la segunda manga el serbio se soltó algo más. Consiguió ganar el 85% de los puntos jugados con el primer servicio, perdiendo tan solo cuatro puntos con él. Subió mucho el nivel del encuentro, con un Medvedev que lo intentó de todas las maneras posibles, pero no pudo hacer nada para frenar el arsenal tenístico de su rival. El actual número uno del mundo estuvo inconmensurable, aprovechando cada resquicio en el tenis del ruso. Con un parcial de 6-3 volvía a igualar el partido y añadía mucha más emoción al partido... ¡Por si ya no la había con anterioridad!
Djokovic se vengó de Medvedev por la derrota del pasado US Open
Como dicen muchos expertos, en un partido al mejor de tres sets, quién consiga llevarse el segundo set tiene una ventaja con respecto al otro tenista. La tendencia en alza ayuda mucho en situaciones de este tipo y Novak Djokovic lo aprovechó a la perfección. Continuó con sus buenos porcentajes y mantuvo su soltura al resto para romper en dos ocasiones a Medvedev. El ruso pudo recuperar con mucha casta uno de esos breaks, pero el camino de Djokovic ya estaba escrito y de esta manera pudo proclamarse campeón del Masters 1000 de París-Bercy 2021.

