En el tenis como en cualquier otro deporte hay jugadores que son muy especiales. A lo largo en la historia del tenis han surgido jugadores que tienen ese gen competitivo que les convierte en auténticos ganadores, independientemente de encontrarse al más alto nivel tenístico o no. Esa clase de deportistas son aquellos que posteriormente alcanzan la cima y escriben páginas brillantes en la historia del deporte. En la actualidad, podemos encontrar algunos jugadores del circuito que poseen esta cualidad, pero sin duda el que más demuestra poseer esta característica es Novak Djokovic, un jugador que hoy ha hecho historia, no por el hecho de meterse en una nueva final de Masters 1000, sino por haber conseguido acabar el año como número uno del mundo una vez más.
El serbio se ha convertido en los últimos años en el dominador del tenis masculino. Sus virtudes tenísticas son excepcionales para la práctica de este deporte, pero además, el jugador balcánico posee ese factor mental y genético que le convierte prácticamente en invencible, convirtiéndolo en el máximo favorito al título en todos los torneos que disputa. Muchas eran las dudas que acechaban en París-Bercy pero mañana volverá a pelear por el título. Hoy sufrió en determinados momentos para derrotar al polaco Hubert Hurkacz, al cual finalmente venció por 3-6, 6-0 y 7-6 (5) en una remontada de auténtica leyenda.
Tras tres partidos con rivales algo más asequibles (uno de ellos no lo disputó por el walkover de Monfils), hoy el tenista balcánico solventó la difícil papeleta de derrotar a un jugador algo venido a más como es Hurkacz. El jugador polaco está haciendo un 2021 de ensueño y parece no amilanarse en partidos de este tipo. Esta temporada ha demostrado que es capaz de poner en dificultades a los mejores. Pero esta vez los pronósticos se cumplieron y Novak Djokovic logró el pase a la gran final del torneo tras imponerse al tenista polaco en tres sets.
No pintaban bien las cosas para el serbio tras los primeros juegos. Se le veía alicaído y taciturno, sin esa chispa que nos vislumbra en la gran mayoría de sus partidos. Hurkacz jugaba cómodo, dominando con su derecha y mostrándose imperial con su saque. Con un tenis vibrante, sin ser muy ofensivo y sin obsesionarse con buscar el revés del serbio, Hurkacz se convirtió en el dueño y señor del juego en el primer set. Algo que provocó que se adjudicara la primera manga por 6-3 y poner en aprietos a la leyenda balcánica.
¿Pero qué ocurrió con Hurkacz en el segundo set? Absolutamente caótico. Golpes a destiempo, precipitación constante, dejadas estando por detrás de la línea de fondo, y con una cara que lo decía prácticamente todo. Así jugó Hubert Hurkacz durante un segundo set sencillamente desastroso para sus intereses y eso ante un tenista como Novak Djokovic lo acabas pagando. 6-0. Rosco y a pensar en un cambio de estrategia.
Hurkacz peleó hasta el final
Se podía prever la materialización de la remontada del serbio, pero nada más lejos de la realidad. Volvió a igualarse el partido y de que manera. Es cierto que el número uno del mundo comenzó mucho mejor consiguiendo un break a las primeras de cambio, pero Hurkacz reaccionó y puso la igualdad nuevamente en el electrónico. Djokovic se impacientaba y no veía huecos en el tenis del polaco y esto provocaba algunos errores infantiles. Hurkacz llegó a salvar una bola de partido en el décimo juego del tercer set e ilusionaba a todo el público de la pista central de París-Bercy. Pero Nole apareció en los momentos importantes para adjudicarse el set en el tiebreak y de esta manera sellar su victoria.

