Alcaraz es el mayor gallo del corral

El murciano jugó un partido sólido y firme y derrotó a Sinner en el primer partido ATP entre ambos. La victoria, sustentada en un tie-break sencillamente excelso.

Carlos Alcaraz. Fuente: Getty
Carlos Alcaraz. Fuente: Getty

Carlos Alcaraz quiere ser el sheriff que mande en el poblado de la NextGen. Poco importa que Jannik Sinner tenga más partidos, más torneos y más años en el circuito: el murciano sigue arrasando con todo y dejando su huella en su primer año íntegro en el circuito ATP. Su estrella no se apaga ni llegado el final de la temporada, y hoy volvió a dejar visos de su techo en otra demostración de poderío: un 7-6(1) y 7-5 que se cimentó en uno de los mejores tie-breaks de la temporada y una demostración de serenidad y firmeza. El murciano aprovechó los errores de un Jannik ciertamente cansado, terriblemente irregular, especialmente con su drive (firmó 23 errores no forzados por ese lado de la pista por solo 9 golpes ganadores, una de las claves de su derrota) y que jamás pudo desarbolar los esquemas del español. Ahora, contra Hugo Gaston por una plaza en cuartos de final.

Más allá de un par de roturas iniciales que demostraron que la importancia del saque, en esta superficie para nada rápida, es muy relativo, muy pronto Alcaraz y Sinner desataron las hostilidades en un fuego a discreción sobre la Pista 1 de Paris-Bercy. Cuando se juega con tan poco margen de error sobre la línea de fondo, sin embargo, se requiere un altísimo nivel de inspiración para que cada punto sea atractivo y desemboque en un golpe ganador. No fue el caso y el partido fue desarrollándose de forma irregular, con un Alcaraz que, sin estar a su nivel más brillante, estaba muy metido en el mismo debido a que estaba sabiendo explotar dos lagunas de Sinner a la perfección.

La primera de ellas: jugaba al despiste con su posicionamiento en el segundo saque. Casi impensado en una superficie indoor, pero con altísimos réditos, el murciano abusó del segundo saque con kick para desestabilizar a Sinner por el lado del revés. El pelirrojo no encontraba la forma de generar ventajas por ahí, acumulando hasta 6 errores al resto cuando el partido solo marchaba por el 4-4. Por otro lado, Carlos arrastró a Jannik a la red en varias ocasiones, las suficientes para pillarle siempre por sorpresa: ahí, el transalpino demostró que ese no es su territorio, y que en los juegos de 'ratón y gato' sería Alcaraz quien se llevaría el gato al agua (en el primer set, Sinner acabó con un balance de 4/14 en puntos ganados en la red).

Desde el fondo de la pista Carlos se mostraba tranquilo, si bien era consciente que acelerar a por el duelo era entrar en el juego de Sinner. Esperó, agazapado, a atacar y domar el duelo. Ese momento llegaría en el tie-break del primer set, donde un primer golpe de suerte (un globo inverosímil que le salió casi de chiripa) le dio el impulso que necesitaba para destapar el tarro de las esencias. En la muerte súbita, el murciano hizo gala de todo su repertorio para pegar un golpe sobre la mesa: volvió esa intensidad y explosividad de piernas que le caracteriza, conectó varios winners con la derecha y gritó y sacó el puño para volver a remarcar que hoy estaba aquí para ganar, más allá de no estar a su nivel más excelente. Jannik, irregular a lo largo de todo el set (acabó con un balance de 19 errores no forzados).

UN SEGUNDO SET CON GUION SIMILAR

En el segundo set el guion de partido seguiría los mismos cauces que en el parcial inicial. Sería Alcaraz, de hecho, quien tendría mayores oportunidades al resto en un inicio en el que, sin embargo, Sinner se agarró con uñas y dientes al partido. Ello llevó a un tramo 'de valle' en el que los saques marcaron la diferencia: el italiano era demasiado irregular una vez enfrascado en los intercambios como para acercarse a la rotura, pero a la vez conseguía obtener unos porcentajes de saque lo suficientemente buenos como para mantener la igualdad en el marcador. Ambos tenistas se pegaban con todo y el duelo se decidiría por detalles, por la firmeza de uno u otro en los momentos donde titubear es imperdonable.

Y el más frágil en esos momentos, curiosamente, fue el más experimentado de los dos. Jannik Sinner estuvo realmente cerca de romper el saque del murciano cuando restaba para llevarse el segundo set, dejando muy claro la importancia de este partido, gritando y celebrando los puntos... pero Alcaraz aguantó, firme, impenetrable, y como hizo en el primer set, fue el más listo de la clase para aprovechar la debilidad de su rival. Sinner, herido, bajó la guardia en el juego del 5-5 y ahí fue Carlos quien volvió a encontrar la derecha, quien aguantó el ritmo de reveses cruzados y acabó encontrando ese 'money shot' que ya tiene en su arsenal. La rotura le salió cara al transalpino, que ya nada pudo hacer para darle la vuelta al partido.

Esta derrota deja a Sinner realmente tocado en sus posibilidades de alcanzar las ATP Finals de Turin, en especial viendo cómo sus tres principales rivales han superado su duelo de octavos. Sus tremendos esfuerzos en las últimas semanas, en las que siempre llegó, al menos, al fin de semana, han podido pasarle factura de cara al torneo más importante de esta gira indoor, puesto que hoy estuvo lejos de apuntar con precisión y de seguir el ritmo de un Carlos Alcaraz cuya mayor arma es, sin duda, su inteligencia y su cabeza. Reservando su nivel sobresaliente para los momentos importantes y explotando las debilidades del italiano, Carlos supo leer el partido a las mil maravillas. La recompensa es la posibilidad de alcanzar, por primera vez, los cuartos de final de un Masters 1000. Casi nada.

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