Stefanos Tsitsipas se vengó de la derrota sufrida ante Nick Kyrgios en Washington hace dos años y le ha endosado un claro 6-3 y 6-4 en el primer partido de la segunda jornada de la Laver Cup que se está disputando en el coliseo de los Celtics de Boston. El griego ha demostrado un enorme nivel, muy sólido desde el fondo y con el saque, maniatando a un Kyrgios romo, falto de chispa y siempre a remolque del heleno. Europa se catapulta al 5-1 en el global de la serie.
Segundo enfrentamiento el que iban a dirimir griego y australiano, tras el vivido en Washington en 2019. En aquella ocasión acabaría ganando Kyrgios ese torneo. En esta cita, con motivo de la Laver Cup y con 3-1 para Europa, el de Canberra tenía cierto grado de presión y responsabilidad. Había que recortar distancia. Pero la empresa no era nada sencilla. Tsitsipas entró muy enchufado al partido, sabedor de lo peligroso que es despistarse con un sacador y cortarritmos como Nick.
De fondo de pista no había ningún tipo de color. Muy dominador el griego, zarandeando a Kyrgios a su antojo. Golpes sueltos del australiano y poco más en su arsenal. Y por supuesto su extraordinario servicio. En cualquier caso no sería suficiente para mantenerlo, ya que lo cedería en el cuarto 'game' para dar ventaja al europeo. No soltaría esa ventaja ya Tsitsipas. Muy centrado, agresivo, sólido, variando el juego, moviendo continuamente a un Kyrgios incómodo. En poco más de media hora, el de Atenas se apuntaba por 6-3 el primer parcial, realmente cómodo para sus intereses.
Un mejor Kyrgios en el segundo set, pero insuficiente
En la segunda manga la cosa fue distinta. El guion cambió al menos ligeramente y se pudo ver a un Kyrgios más peligroso al resto y gozando por fin de sus primeras opciones al resto de quebrar el saque. Pero ninguna pudo ser. Se escapaba una tras otra, frustrando al de Canberra. Tsitsipas muy tranquilo, superando las vicisitudes con entereza y jerarquía, demostrando su mayor ranking y su espectacular año 2021. Él iba a ser el que haría buenas sus chances de quebrar superando una subida suicida de Kyrgios, que ya no sabía qué más hacer. Con ventaja, el partido estaba muy decantado ya para Europa. Kyrgios lo intentó hasta el último momento, con 5-4 abajo de nuevo opciones, pero los saques del griego aparecían para desbaratar las ilusiones de Nick. Finalmente abrocharía por 6-4 el segundo set y el partido Stefanos, elevando a su escuadra al 5-1, poniendo mucha tierra de por medio.

