No estaba en el radar, ni lo más mínimo. No era de esas jóvenes que siempre suenan con fuerza para protagonizar el presente y el futuro del tenis femenino. Pero ahí la tenemos, ganando ya todo un WTA 500 a jugadoras más que establecidas entre la flor y la nata de la WTA. La jugadora de la que hablamos atiende al nombre de Liudmila Dmitriyevna Samsonova. Nacida en Olenegorsk, una pequeña ciudad al norte de Rusia y pegada a la frontera finlandesa, en 1998, Samsonova acudía esta semana pasada a Berlín con la idea de pasar la fase previa. La rusa pasó la previa pero no solo eso, fue ganando partidos y no paró de hacerlo hasta proclamarse campeona en la capital alemana. Todo ello tumbando a tenistas de la talla de Ana Konjuh (semifinalista de US Open), Marketa Vondrousova (finalista en Roland Garros), Veronika Kudermetova, Madison Keys (finalista en el US Open), Victoria Azarenka (doble campeona de Grand Slam) y Belinda Bencic (semifinalista de US Open). Sencillamente brutal la irrupción de esta chica, pegadora, gran sacadora y muy peleona. Tiene toda la pinta de que dará que hablar en el futuro incluso el más próximo con Wimbledon.
Preguntada para la web de la WTA sobre la mejor victoria de su increíble semana, Liudmila ha dicho lo siguiente: "Posiblemente la semifinal contra Azarenka. Me aportó mucho. También la primera ronda del cuadro principal contra Marketa Vondrousova". Solo había ganado 3 partidos a jugadoras del top 50 antes de arribar a Berlín. En el torneo alemán se ha cargado a 5 de una tacada. Demostrando un poderoso servicio, promediando 9 saques directos por partido y rematando la faena con 14 en la final ante Belinda Bencic.
"Mi juego aquí ha sido muy bueno. Mi saque y mis primeros golpes han salido muy fácilmente. Me sentía con mucha confianza porque veía que me salía todo. Pensé que si esa clase de jugadoras no podían conmigo, entonces es que estaba muy bien de nivel. También la hierba es una superficie que me ayuda mucho", ha contado Samsonova que en otro tiempo no hubiera dicho lo mismo. "Hace tres años, cuando jugaba en hierba, no tenía el saque que tengo ahora ni el juego agresivo que tengo ahora. No me sentía de la misma forma que ahora. El trabajo ha dado sus frutos pienso."
El apellido lo dice todo, su despliegue en la pista también. Tenistas netamente rusa con un estilo muy poderoso, que trata de avasallar a sus rivales. La sorpresa viene cuando descubrimos que Liudmila Samsonova ha crecido muy lejos de Rusia y del este de Europa. "Crecí en Italia desde que tenía solo un año de edad. Mis padres son rusos. Jugué por Italia desde los 16 hasta los 18 años. Cuando empecé a jugar por Rusia, mucha de la presión se desvaneció. Era algo natural. No sé cómo explicarlo. Nadie se preocupaba por mí, sentía que jugaba por mí misma", ha confesado la joven de 22 años.
¿De dónde le viene su amor por el tenis? "Fue por mi madre. Mi padre era deportista, él jugaba al tenis de mesa. Pero el lugar en el que vivíamos era complicado para practicar ciertos deportes. Es un lugar muy pequeño en Italia. Por lo que mi madre buscó un día por Internet escuelas de tenis y fundó un club. Así empecé a jugar, tenía 6 años", recuerda Liudmila. Como hemos comentado en la introducción, la rusa-italiana casi no se prodigó demasiado en la etapa júnior, no tuvo la más rápida de las explosiones.
Lenta explosión pero más madura
"No jugué demasiado bien en esa época. Pude haber hecho más, estoy segura de ello. Tuve ciertos momentos de mi vida que fueron realmente duros. Era joven y no tenía la madurez de ahora. Todo era muy confuso. Me pareció mucho mejor el circuito profesional. Agradecí la transición. No sentía la presión, no sentía ninguna. Tenía 19 años, no había sido top 20 o top 10 en júniors. Pude crecer e ir mejorando mi juego. Todo ello me ayudó mucho a buen seguro", ha dejado claro esta chica con un gran potencial y a la cual estar fuera del radar en su época júnior le ha hecho arrancar más tarde pero arrancar mejor.

