Jabeur: “Estuve muchos años perdida en el circuito”

La tunecina echa la vista atrás para recordar algunos errores que cometió en el pasado. Finalmente, el talento se impuso y Ons acumula ya varias temporadas en la élite.

Ons Jabeur. Fuente: Getty
Ons Jabeur. Fuente: Getty

Es todo un clásico que durante la semana que se celebra el Catar Open del circuito femenino, Ons Jabeur se convierta en uno de esos focos que siempre están súper controlados. La mejor jugadora árabe de toda la historia se quedó esta vez en segunda ronda tras caer ante Karolina Pliskova. De lo que no se iba a librar, pasara lo que pasara, era de las múltiples entrevistas que siempre le piden cada vez que juega en casa. Un año más, The National News pasó un ratito con la tunecina para repasar algunos recuerdos del pasado, apuntar a otros futuros y recuperar alguna anécdota vivida en los Juegos Olímpicos.

Porque ahora mismo, si le pregunta a Jabeur por una ilusión que tenga en mente, la respuesta le sale sola: Juegos Olímpicos de Tokio. No sabemos cuándo se celebrarán, ni siquiera ni será este año, pero Ons tiene entre ceja y ceja brillar con luz propia en la que sería su tercera cita olímpica. “Esta vez llegó con mucho mejor ranking que otras veces, así que es una suerte. Puede que antes lo viera como una experiencia a la que ir y disfrutar, exprimir un torneo así, pero ahora noto que voy con un objetivo diferente, voy a por la medalla”, confiesa la mujer que ya estuvo presente en Londres 2012 y Río 2016. Eso si, en aquellos cuadros no logró superar su partido de debut.

Eso sí, la de Ksar El Hellar no perdió el tiempo en la Villa Olímpica, firmando una de las grandes anécdotas que se recuerdan. “Recuerdo que Túnez jugó contra Estados Unidos en baloncesto. Al conocer a todos los tunecinos, me pidieron que llevara una pelota al vestuario estadounidense para que la firmaran todos. Lo hice un poco a escondidas, ya que no tenía derecho para estar ahí, pero lo conseguí. Además aproveché para hacerme una foto con Kobe y conocí a Lebron James”, valora con una sonrisa.

Este verano, siempre y cuando se celebren los Juegos Olímpicos, la tunecina no estará sola en la cita. Por primera vez en la historia, otra jugadora árabe le acompañará en el cuadro: Mayar Sherif. “Será increíble ver a dos mujeres árabes en el cuadro principal de unos Juegos Olímpicos. Sienta muy bien tener otra persona dentro del vestuario árabe con la que poder hablar en nuestro idioma, así podemos apoyarnos la una a la otra. Honestamente, espero que podamos inspirar a muchas generaciones jóvenes que estén en camino, demostrarles que es posible, que estamos aquí, que lo logramos. Que vean que ellos también pueden lograrlo”, define con orgullo.

Hoy Jabeur pelea por mantenerse en el top30, un lugar con el que siempre soñó pese a que sus inicios no fueron los más felices. Una gran jugadora junior que a punto estuvo de estancarse. “En mi época junior cometí algunos errores, me equivoqué. Siempre trataba de ser una mujer independiente que intentaba hacer de todo, tenía curiosidad por saberlo todo. Estuve mirando todo el tiempo a mi alrededor, tratando de comprender cada cosa que sucedía en la gira, pero ahora veo que estuve perdida durante mucho tiempo, a veces no sabía ni dónde ir”, resume la mujer que conquistó Roland Garros Junior con tan solo 16 años.

Todavía un sueño por cumplir

Aquello forma parte del pasado, hoy el presente eleva a Ons a un nivel nunca antes visto en su país. Ella fue la primera mujer árabe en llegar a unos cuartos de final de Grand Slam, la primera en llegar a una final de la WTA, la primera en ser top50 o la primea en ganar un Grand Slam Junior. Pero Jabeur quiere más, quiere tocar el top10, y no parará hasta conseguirlo. “Ahora soy una jugadora diferente, he mejorado. Veo el cambio que ha sufrido mi juego en los últimos dos o tres años y realmente me asombra. Sigo queriendo llegar al top10, pero cada vez que lo digo me presiono un poco más, pero es una especie de trato que tengo conmigo misma. He estado cerca pero todavía no lo he logrado, en cierto modo me gusta tener esa presión extra para mantener vivo el objetivo”, concluye.

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