El octavo y último billete para las ATP Finals de 2020 seguirá estando en el aire, al menos, durante las próximas horas. Diego Schwartzman no pudo solventar el Plan A que tenía en mente este viernes: ganar a Daniil Medvedev en los cuartos de final del Rolex Paris Masters. Con eso le hubiera bastado para meterse en semifinales y asegurar su presencia en el O2 Arenas en dos semanas. Sin embargo, el ruso se mostró imperial en su ejercicio (6-3, 6-1) para avanzar una ronda más y darle todavía una mínima esperanza a Pablo Carreño, el único jugador que ahora mismo podría adelantar al argentino en la Race. Eso sí, el español necesitaría ganar el título este domingo y hacer final en Sofía la semana que viene. No es imposible, pero no suena fácil.
Aunque eran solo los cuartos de final de un torneo de Masters 1000, para Schwartzman es posible que significara mucho más. Mucho más que la propia final del torneo parisino. El argentino necesitaba una victoria para conseguir su objetivo de llegar a Londres y, por suerte, estaba en su mano. Eso sí, era una mano difícil de jugar, con un todoterreno enfrente. Medvedev le había ganado los tres precedentes (el último, en la ATP Cup este mismo año) y eso quería decir algo. Sobre todo, en las condiciones rápidas y frías en las que se juega en Bercy. Pese a todo, el encuentro no dejaba de cruzar a dos actuales top10, por lo que se esperaba igualdad.
Esa igualdad no la vimos en el primer set, donde Daniil zanjó el debate con un 6-3 en 35 minutos. El ruso estaba fino, no sufría con sus juegos al servicio, ni siquiera necesitaba conectar muchos aces. Con el 95% de puntos ganados con primer saque ya era más que suficiente. Si además le sumamos el poco peligro que llevaba Schwartzman cuando atacaba la bola y que incluso los intercambios largos –nunca más de diez golpes– también caían del lado del europeo, todo apuntaba a un triunfo de Medvedev por la vía rápida. La diferencia era clara, pero no por nivel de los jugadores, sino por la incidencia de una pista y unas variables que le vienen mucho mejor al pupilo de Gilles Cervara.
Medvedev no detuvo su inercia en la segunda manga, solo necesitaba volver a tener una situación de cierto compromiso. Llegó en el cuarto juego, con Diego sacando para poner el 2-2 pero obligado a afrontar varias oportunidades de ruptura. Al final, tanto luchó el ruso, que acabó saltando el premio en el intercambio menos esperado, una defensa heroica que terminó provocando el error del bonaerense. Sublime. Pasarán los años y seguiremos sin entender cómo hace Daniil para moverse de esa manera midiendo casi dos metros. Pero lo hace y lo hizo de nuevo esta tarde, cerrando un triunfo sobresaliente para avanzar a las semifinales del torneo. Derrota dura para un Schwartzman que estará en Londres casi al 99%. Pero, de momento, tendrá que esperar a ver lo que hace Carreño.

