El revés a una mano, en peligro de extinción entre las mujeres

Tan solo dos jugadoras del top-100 emplean este golpe que está más amenazado que nunca en el circuito WTA, con pocas jóvenes empleándolo.

Carla Suárez, revés a una mano. Foto: gettyimages
Carla Suárez, revés a una mano. Foto: gettyimages

El revés a una mano es uno de los golpes más estéticos en el tenis, capaz de cautivar a todos los aficionados y emocionar a los románticos de este deporte. Su empleo en décadas pasadas era generalizado, pero a medida que ha ido incrementándose la velocidad y potencia de los golpes se ha hecho más complicado su mantenimiento masivo en el circuito femenino. Las tenistas del siglo XXI ostentan una potencia en sus golpes que dificulta sobremanera ser respondidos con uno de los golpes más exquisitos a nivel técnico en el deporte rey de la raqueta. Entre los hombres se ha experimentado un repunte del revés a una mano con jóvenes que lo emplean con maestría, como Shapovalov o Tsitsipas, pero la situación es mucho más preocupante entre las mujeres.

Basta señalar que solo 12 mujeres de entre las 300 mejores del mundo tienen revés a una mano, y la escasez se hace aún más notable cuando se reduce el margen al top-100. Tan solo dos jugadoras golpean a una mano el revés y ambas son veteranas. La mejor clasificada es Carla Suárez, gran adalid de este golpe en los últimos lustros, sucediendo a Justine Henin como el revés a una mano más hermoso y efectivo del mundo. La otra es Tatjana Maria, que comenzó jugando a dos manos, pero hizo la transición después de haber sido madre y juega recurrentemente con efecto cortado. Quizá la gran esperanza de futuro para la perpetuidad de este golpe sea Margarita Gasparyan, actual 110 del mundo a sus 25 años.

Su manera de ejectuar el revés es sobresaliente y se espera que su clasificación mejore notablemente en las próximas temporadas. Otra tenista con proyección que emplea revés a una mano es la francesa Jessika Ponchet, de 23 años, así como la germana Katharina Gerlach. Pero la mejor noticia llega al consultar quién ocupa el puesto 299 del ranking WTA. Su nombre ya ha resonado con fuerza como una de las grandes promesas de futuro, habiendo cosechado un triunfo en Roland Garros 2019. Ella es Diane Parry, tenista francesa de gran elegancia y potencial sobresaliente, que podría erigirse en el núcleo de resistencia más brillante para un golpe en claro peligro de extinción. El revés a una mano debe persistir por el bien del tenis.

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