Roland Garros, la guerra está servida

El Slam parisino decidió actuar egoístamente y pensar en su único interés sin consultar con los jugadores, los verdaderos protagonistas de su torneo.

Jose Morón | 18 Mar 2020 | 11.41
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Roland Garros, la guerra está servida. Foto: Roland Garros
Roland Garros, la guerra está servida. Foto: Roland Garros

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Desde luego, no se puede decir que en esta cuarentena en la que estamos por el Coronavirus no tengamos chicha sobre la que poder debatir en el tenis. En el día de ayer, Roland Garros decidió ir por libre y aplazar su torneo al mes de septiembre, una semana después del término del US Open. La noticia pilló por sorpresa a todos y es que absolutamente nadie sabía de este movimiento. Los franceses, con Guy Forget a la cabeza, tomaron esta decisión sin consultar a ATP, WTA y resto de compañeros de Grand Slam. La mecha había prendido.

El aluvión de críticas no dejó de producirse. Entre tanto palo, resultaba difícil ver alguna reacción positiva a tener que jugar un Grand Slam sobre tierra en pleno otoño en una ciudad donde el mal tiempo es constante para esa época (viento, frío y lluvia) y viniendo de varias semanas jugando sobre pista dura, sin ningún tipo de adaptación ni torneos previos, con lo que eso supone para el físico de los jugadores.

En un tiempo donde el mundo intenta darse la mano para caminar juntos, Roland Garros decidió soltarse y hacer lo que lo que le ha dado la gana mirando únicamente por sus propios intereses. Sabiendo que posiblemente la situación mundial por el Coronavirus aún no esté del todo resuelta para mayo, vieron un hueco en el calendario y decidieron meterse sin consultar con nadie. Ahora, el escenario que tenemos por delante abre varios frentes con muchas dudas en el aire. ¿Qué harán los jugadores? ¿Y el resto de torneos que coinciden con el Slam parisino? Los perjudicados no son pocos, desde luego.

Por mucho que sea un Grand Slam, Roland Garros debería haber contado con la opinión de la ITF y los jugadores, sobre todo de estos últimos. Esto no es un concierto, donde tú organizas algo y la gente te va a ver a ti porque tú eres el "producto". En este caso, el valor de tu producto lo producen los tenistas. Ellos son los protagonistas del torneo. Si Roland Garros lo jugasen Nadal, Djokovic, Thiem, Federer, Medvedev, Zverev, Tsitsipas, Bautista y resto del Top 25, el torneo querrá verlo todo el mundo pero si lo jugasen del número 300 del ranking hacia abajo (con todo el respeto), ¿qué interés generaría?

Si hubiera un boicot por parte de los jugadores y todos se negaran a jugarlo, Roland Garros no interesaría a nadie. El problema es que es obligatorio jugarlo y deberían acudir a menos que alegaran una lesión, pero los tenistas no pueden ser tratados como mercancía con la que poder hacer lo que cada torneo quiera. Porque pasar de jugar un Slam durante dos semanas sobre cemento a, de la noche a la mañana, hacerlo sobre tierra otras dos semanas, supone un cambio muy brusco de condiciones que afecta más de lo que muchos piensan al físico de los tenistas.

Son tiempos difíciles para todos y hay mucho dinero en juego. Como empresa, Roland Garros mira por sus intereses y es lógico pero es momento de ir juntos todos en una misma dirección, mirando siempre por el espectáculo, por los jugadores primero, cuidando nuestro mayor activo, y por los aficionados después. Hay gente que se deja sus ahorros en vuelos, hoteles y entradas para encontrarse con un baile de fechas que nadie entiende y alguien tiene que mirar por ellos también. Eso es algo que ha hecho la Laver Cup, que esta mañana ha emitido un comunicado donde dice que ellos siguen con su fecha, puesto que ya lo tienen todo vendido aunque coincida con Roland Garros. Todo apunta a que aquí no quedará la cosa ya que esta decisión ha enfadado a más de uno. La guerra -de fechas- está servida.