Monfils ya tiene su doblete

El francés repite en Rotterdam y encadena por primera vez en su carrera dos trofeos consecutivos. Aliassime, por su parte, se va con balance de 0-4 en finales.

Fernando Murciego | 16 Feb 2020 | 17.15
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La celebración de Gael Monfils. Fuente: Getty
La celebración de Gael Monfils. Fuente: Getty

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Cuatro victorias en Montpellier y otras cinco en Rotterdam. O lo que es lo mismo, dos títulos consecutivos para Gael Monfils en este 2020. El francés, que jamás había logrado este hito en el pasado, se hizo enorme este domingo ante Félix-Auger Aliassime (6-2, 6-4) para confirmar que a sus 33 años se encuentra en un estado de forma formidable. Se mueve como los ángeles, compite como los grandes, nadie le mueve del top10 y ahora, además, se le caen los trofeos de los bolsillos. Será la décima corona en su cartera como jugador. La cuarta que se le escapa al canadiense quien, a sus 19 años, poco a poco se le está poniendo cara de Monfils.

Cuando andábamos ya haciendo cábalas sobre lo que podría significar hoy un triunfo de Aliassime bajo la cubierta de Rotterdam (en juego estaba convertirse en el primer menor de 20 años capaz de ganar un ATP 500), otro jugador avanzaba peligrosamente por el carril izquierdo. En apenas media hora, Gael Monfils tenía ya el 6-2 en el marcador y nos devolvía de un golpe a la realidad, una realidad en la que los veteranos dominan con mano de hierro a los más jóvenes. Y lo mejor para ellos es que a veces no les hace falta ni sacar su versión definitiva, tampoco la más acertada. A veces es necesario con poner la pelotita dentro, generar dudas al rival y aprovechar los momentos clave. Es decir, jugar con la experiencia a su favor para terminar llevándose el gato al agua, sin apenas hacer ruido. Así lo hizo el francés en el primer parcial, oculto bajo un perfil tan sólido como efectivo.

Esa imagen tan característica de Gael no siempre funciona, de hecho, Aliassime contaba con las armas necesarias para tirar abajo esa barrera en la que se convierte el parisino cuando de verdad le interesa la empresa. Hoy le interesaba y mucho revalidar su trono en Holanda y por eso apenas regaló pelotas en esa primera manga. Sabía que si Félix jugaba agresivo tendría problemas, que hoy no servía con quedarse en el fondo de la pista a verlas venir, aunque luego se dio cuenta que con eso sí bastaba. Sin florituras, sin adornos, el Monfils más práctico estaba sacando el partido adelante y su oponente no encontraba la manera de cambiar la dinámica. Es cierto que el canadiense se mostraba más enérgico, más rápido, más poderoso con sus golpes, pero al final los puntos caían del lado del francés. Sobradísimo de experiencia, el actual Nº9 del mundo tenía el control total del duelo, con una seguridad que ya le hubiera gustado mostrar en tantas finales del pasado en su carrera.

El plan estaba claro, así que mejor no tocarlo. El galo no proponía nada, se limitaba a pasar la bola muerta, sin intención, a una zona en la que Félx se sintiera obligado a destrozarla, cayendo muchas veces en el error no forzado. Era un debate de estilos, donde uno estaba dispuesto a hacer lo que fuera por ganar y el otro, con esa presión del joven talento en ciernes, solo entiende el triunfo a su manera, por la puerta grande. Esa puerta grande tendrá que esperar para un Aliassime que suma cuatro derrotas en cuatro finales disputadas. Solo tiene 19 años, pero no es un balance que le sitúe en buen lugar. Por su parte, un experto en perder finales como es Monfils, ahora sonríe al encadenar, por primera vez en su carrera, dos trofeos consecutivos. Campeón en Montpellier y campeón en Rotterdam. De largo, el hombre más en forma del circuito.