Tal día como hoy hace dos años, Petra Kvitova se recuperaba en el hospital de una cuchillada por parte de un ladrón que asaltó su casa y que puso en jaque su continuidad en el tenis profesional. Muchos dudaron de que pudiera recuperarse de un shock como ése, y pensaba que los tendones de su mano izquierda no recuperarían la flexibilidad necesaria para practicar el tenis ofensivo que siempre ha caracterizado a esta jugadora. Con el trabajo duro como máxima, Kvitova vuelve a pisar una final de Grand Slam, algo que no hacía desde Wimbledon 2014, siendo la primera vez que consigue hacerlo en un Grand Slam que no sea el londinense, donde se ha destapado como especialista obteniendo el título en dos ocasiones.
No lo puso fácil Danielle Collins para acceder al partido final del Open de Australia 2019. La estadounidense llegaba con la vitola de matagigantes ganada a pulso tras un torneo en el que ha ido eliminando cabezas de serie con brillantez. No se vio superada por el escenario, sino que terminó claudicando ante el poderío físico y mental de una mujer que supo aguantar el pulso propuesto por Collins durante una primera manga espectacular. El porcentaje de ambas al servicio fue alto, pero se metían en pista constantemente intentando arrebatar la iniciativa de la contrincante, lo que derivó en un apasionante duelo a tumba abierta.
Kvitova llegó a disponer de cinco bolas de rotura, de las que aprovechó una para contrarrestar la ventaja adquirida por Collins en el quinto juego. Se llegó al tiebreak, donde la experiencia en estas lides superior de la checa fue determinante, y decantó la balanza de su lado. Fue un varapalo muy duro para Collins a nivel moral perder un set en el que había tenido sus opciones, y su juego se desmoronó cual torre de Babel. Falta de chispa a nivel físico, la estadounidense pagó todo el esfuerzo realizado y no pudo competir en el segundo parcial.
El encuentro finalizó con una Petra Kvitova repleta de confianza, con 30 golpes ganadores y 27 errores no forzados, habiendo conseguido el objetivo de arrebatar la iniciativa a su rival, como demuestran las pírricas estadísticas de Danielle Collins (9 winners y 16 errores). Triunfo merecido para la checa por 7-6 (2) 6-0, que espera a la vencedora del duelo entre Osaka y Pliskova, y es consciente de que si sigue tan intensa y veloz como lleva todo el torneo, será difícil evitar que sume su tercer título de Grand Slam en este Open de Australia 2019.

